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martes, 3 de septiembre de 2013
En sus últimos días
Esta es una de las últimas fotografías que se conservan de Jardiel Poncela, quizá la última, tomada en otoño de 1951. En ella se aprecia ya el estigma físico de su enfermedad. Su aspecto envejecido contrasta con la imagen sonriente y vital que suele ser habitual del humorista. ¿Es realmente éste el aspecto de un hombre de apenas 50 años?
lunes, 15 de octubre de 2012
111 velas
Hoy, día 15 de octubre, festividad de Santa Teresa de Jesús, se cumplen 111 años del nacimiento de Jardiel Poncela.
Encendemos 111 velas y sólo podemos añadir: Muchas felicidades, maestro.
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domingo, 7 de octubre de 2012
Jardiel y el Ford
Una clásica fotografía de Jardiel, tomada en Hollywood, delante de su Ford modelo V-8. Los automóviles siempre fueron una de las pasiones del genial comediógrafo, hasta el punto de que llegó a escribir un poema precisamente a este vehículo.
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# Cosas de su vida,
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jueves, 22 de marzo de 2012
Jardiel... y las mujeres
Esta fotografía fue tomada durante una conferencia para mujeres impartida por Jardiel Poncela en el Liceo Francés de Madrid el 1 de diciembre de 1933. Y es que, a pesar de su físico, el éxito de Jardiel con las mujeres fue constante a lo largo de su vida.
miércoles, 21 de diciembre de 2011
Los héroes del sexticiclo
En agosto de 1927, Jardiel, acompañado por sus dos amigos Joaquín Sama y Alberto de Tapia, organizan un viaje en un artilugio a pedales llamado "sexticiclo" (que no es otra cosa que tres bicicletas unidas entre sí) y parten desde Madrid con destino a Zaragoza. El aparato es bautizado como "Spirit Santo of Ventas", y el viaje dura once días. Jardiel se encargó, entre otras cosas, de escribir la crónica del viaje para El Heraldo de Aragón, peródico ya por entonces de amplia tirada y de reconocido prestigio.
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# Cosas de su vida,
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sábado, 15 de octubre de 2011
¡Felicidades, maestro!
Hoy, 15 de octubre y festividad de Santa Teresa de Jesús, se cumplen 110 años del nacimiento de Jardiel Poncela. Por tal motivo, nada mejor que recordarlo con una fotografía en donde exhibe su característica sonrisa.
¡Felicidades, maestro!
miércoles, 20 de abril de 2011
En el colegio
En esta ya centenaria fotografía podemos reconocer a un jovencísimo Jardiel de colegio, al fondo izquierda, junto a la ventana. Para su mejor localización -aunque sus facciones son inconfundibles-, está señalado con una (x).
lunes, 31 de enero de 2011
martes, 31 de agosto de 2010
Nada más que una mujer
Jardiel con Berta Singerman en 1934, durante el rodaje de la película Nada más que una mujer, cuyos diálogos fueron escritos por el propio Jardiel, aun cuando esta circunstancia no se refleja en los créditos de la misma por tratarse de un drama.
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lunes, 2 de agosto de 2010
lunes, 7 de junio de 2010
Tres fotografías
De las múltiples fotografías que se conservan de Jardiel, recordamos aquí tres de ellas, pertenecientes a distintos momentos de su vida.
jueves, 25 de marzo de 2010
jueves, 18 de febrero de 2010
El día que (no) murió Jardiel Poncela
Era un lunes. No un lunes cualquiera, sino el último lunes. El calendario marca día 18 de febrero en el ático situado en la calle de las Infantas nº 40 de Madrid, y el reloj ha comenzado a dar sus últimas vueltas a la esfera. La una, las dos, las tres de la madrugada... La vida se va escapando a pasos agigantados del cuerpo de aquel hombre menudo y genial, bondadoso las más de las veces y algo cascarrabias en ocasiones... Puede imaginarse la preocupación, la angustia de los seres que lo rodean. Las cuatro, las cinco, las seis... parece que el final está cada vez más cerca, que no hay marcha atrás, al contrario de lo que aconteció con aquellos cuatro entrañables personajes salidos de su pluma algunos años antes. Las siete, las ocho... comienza a despuntar la claridad del nuevo día. Todo está perdido...
Las ocho y media. Finalmente el corazón deja de latir. Ya está. Ya se ha ido, rodeado de sus hijas y hermanas, de Carmen, su compañera, de sus sobrinos y del doctor Ángel Alguacil y la esposa de ésta. Un doctor, sí, hasta uno de esos doctores a los que tanto escarneció en sus comedias y novelas, un facultativo que esta vez no ha podido evitar la dolorosa pérdida del hombre que cambió el sentido del humor en España. Y qué hermoso nombre el de ese médico, qué extraña mezcla ser a la vez ángel y alguacil, para transportarlo con sus alas al otro lado, y para vigilar que aquel genio bajito no haga alguna de sus travesuras durante la travesía.
El dictamen médico establece que la causa del fallecimiento es una neumonía. Y la maquinaria de su corazón se ha detenido a mitad del camino, cuando Enrique Jardiel Poncela contaba 50 años, 3 meses y 3 días.
Qué vacías esas horas posteriores al óbito, con los teléfonos echando humo, con los teletipos de las agencias de noticias extendiendo la fatal noticia por los cinco continentes. De repente todos parecen recordar a aquel inigualable comediógrafo, novelista, tertuliano, charlista, conferenciante, director, guionista, actor, empresario y sobre todo humorista que murió casi arruinado, casi olvidado hasta por sus enemigos; de repente se va forjando la leyenda que le conducirá definitivamente al lado de la balanza en el que quedan los inmortales, los que trascienden más allá de países y épocas, los que han de ocupar un lugar más o menos amplio en todas las enciclopedias. Jardiel Poncela ha muerto, sí, pero seguirá vivo en la memoria colectiva, sobre los escenarios, en las librerías, en los corazones de todos los que saben levantarse cada mañana con una sonrisa.
Y mientras tanto, las inevitables visitas, pésames, caras largas, lágrimas contenidas o dejadas correr hasta desahogarse. Angelina, Eloísa, Mariana, Elena, Blanca y Rosa, Leticia, Sylvia Brums, Vivola Adamant, la Cosqui, ... mujeres despampanantes que llegan a despedirse de aquel hombre extrañamente atractivo que las dio vida... Sergio Hernán, Zambombo, Mario Esfarcies, Carlo Monte, el vizconde de Pantecosti, seductores, aristócratas del amor que también acuden a darle el último adiós. Por la casa incluso se siente la presencia de un brigadier y hasta de un Satanás dubitativo entre llevárselo a los abismos donde algunos pretendieron arrojarlo en vida, o indultarle y permitirle que se alce hasta los altares y lleve a cabo una tournée con Dios. Sea como fuere, ninguno de sus personajes ha faltado a la cita en tan doloroso trance.
Y sólo queda ya esperar a la mañana siguiente. Maldito lunes en el que el cuerpo inerte está y a la vez no está. Pero sí, al parecer la vida sigue para el resto de la Humanidad, y cuando las manecillas han completado otro ciclo completo con su día y con su noche, a las once y cuarto de la mañana del día 19 el féretro que contiene los restos de Jardiel, envuelto en una bandera nacional, es sacado a la calle para ser conducido desde la casa mortuoria hasta la Sacramental de Santa María, aunque una hora antes la calle Infantas se encuentra ya completamente abarrotada de público.
La comitiva se encamina hacia la plaza del Rey, siguiendo por la calle Barquillo y la de Alcalá, hasta llegar frente al Banco de España. ¡Triste paradoja! Mal sitio para detenerse, pero es allí justamente donde se reza un responso y se continúa en vehículos hasta el cementerio.
El sepelio está formado, entre otros, por las siguientes personalidades: Manuel Casanova (Presidente del Sindicato del Espectáculo), Tirso García Escudero (Director General de Cinematografía y Teatro); Luis Fernández Ardavín (Presidente de la Sociedad General de Autores), directores de varios teatros oficiales, José y Mario Paredes Jardiel (los referidos sobrinos del escritor), diversos autores, actores y escritores, entre ellos Joaquín Calvo Sotelo, Serrano Anguita, José Ramos Martín, "Tono", López Rubio, Buero Vallejo, Leandro Navarro y José Mª de Cossío.
Algunos valientes incluso se encaminan a pie hasta el cementerio. Los balcones y ventanas del trayecto aparecen ocupados por numeroso público que respetuosamente presencia el paso de la comitiva fúnebre.
Tal y como era el deseo de Jardiel, su cuerpo es enterrado en un nicho adquirido a perpetuidad por la Sociedad General de Autores de España, señalado con el nº 152, fila 2ª, sección 7ª del denominado “Patio de la Concepción”. Sobre la lápida, una inscripción que mandó poner su hija Evangelina: «Si queréis los mayores elogios, moríos.»
Pero es que Jardiel Poncela no ha muerto, no. Sigue vivo aún 58 años después.
© Juan Ballester
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lunes, 18 de enero de 2010
Tocando la guitarra
Jardiel tocando la guitarra mientras su compañera, Carmencita, le escucha subido en un caballito de juguete.
sábado, 26 de diciembre de 2009
En Estados Unidos
Fotografía de Jardiel tomada durante uno de sus viajes a Estados Unidos. Podemos verle en compañía de López Rubio, Martínez Sierra, etc.
sábado, 21 de noviembre de 2009
Escribiendo en un café
Conocida es la costumbre de Jardiel a escribir en los cafés. En esta instantánea puede vérsele pluma en mano, en plena faena creativa.
domingo, 15 de noviembre de 2009
Cena medieval
Fotografía de Jardiel con Carmen Labajos, durante una cena medieval a las que tan aficionado era el genial comediógrafo.
martes, 20 de octubre de 2009
Una mirada enigmática
domingo, 11 de octubre de 2009
Jardiel en la radio
miércoles, 30 de septiembre de 2009
A propósito de un burlador de 1931
Reseña aparecida en la revista Estampa el 24 de enero de 1931, a propósito de la publicación de la novela Pero... ¿hubo alguna vez once mil vírgenes?, a primeros de ese mismo año.
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