miércoles, 11 de abril de 2012

Eloísa está debajo de un almendro - Datos técnicos



ELOÍSA ESTÁ DEBAJO DE UN ALMENDRO

Comedia en un prólogo y dos actos.

Nº de personajes: 31 (12 femeninos + 19 masculinos), además de la voz de un locutor de radio.
[Mariana, Clotilde, Micaela, Julia, Práxedes, Luisa, dos muchachas, La novia, La madre, La señora, Botones* // Edgardo, Ezequiel, Fermín, Fernando, Leoncio, Dimas, El novio, El amigo, dos jóvenes, El dormido, El acomodador, siete espectadores]. (*) El papel de Botones puede ser representado por un actor o por una actriz.
Escenario: Prólogo, salón de un cinematógrafo de barrio [en Madrid]. Acto 1º, salón de una casa en Madrid [en la calle General Oraa]. Acto 2º, vestibulo en una casona ubicada en una finca en Madrid.
Época: Actual.
Secuencia temporal: Prólogo, no consta [tarde-noche de un sábado del mes de marzo]. Acto 1º, las once y media de esa misma noche. Acto 2º, una hora después de acabado el primero.

Sinopsis: Retrato de una familia de locos en un ambiente burgués, con el telón de fondo de una tragedia ocurrida algunos años antes.
Argumento: El prólogo, a modo de sainete popular, tiene lugar en un cine de barrio, donde hacen su aparición, mezclados con los espectadores, algunos de los protagonistas de la obra. Sirve para abrir boca al tiempo que su autor ironiza acerca de muchas cosas. La trama propiamente dicha comienza en casa de los Briones, una familia de aparentes perturbados psíquicos llenos de manías, donde la comicidad y el ritmo acelerado le dotan de una gran brillantez. El espectador empieza a sospechar la existencia de un drama familiar oculto, causa de la sinrazón de algunos de sus miembros. En el segundo acto, los personajes se humanizan y la obra adquiere tintes trágicos al tiempo que se desembrolla la madeja.
Desarrollo de las escenas:
[Prólogo]
A un cine de barrio repleto de gente de clase obrera, llegan Mariana Briones y su tía Clotilde. Todos los espectadores masculinos comentan la belleza y elegancia de la muchacha y se arremolinan para verla. Tía y sobrina hablan acerca de la familia, en la que todos al parecer padecen algun tipo de locura o manía, incluidas ellas mismas. Por eso Mariana desea que Fernando Ojeda, un caballero por el que está muy interesada, también tenga algo turbio o misterioso que ocultar, y le confiesa a la tía que tenían intención de fugarse juntos esa misma noche, pero que al final ella había desistido de la idea, dejándolo plantado, debido a un desconcertante cambio de carácter de aquel hombre. Llega Fernando, acompañado de su tío Ezequiel, tras haberlas localizado gracias al coche aparcado en la puerta del cine, y Mariana los invita a sentarse junto a ellas. Los jóvenes conversan entre sí, lo mismo que los tíos de ambos, aunque éstos de forma menos amistosa. Cuando la película está a punto de empezar, Mariana se levanta rabiosa y sale seguida por su tía, y Fernando sale tras ellas. Ezequiel recibe una nota de Clotilde citándolo para esa misma noche, pero se queda un rato más en la sala para ver parte de la película.
[Acto 1]
Fermín, empleado doméstico al servicio de los Briones, alecciona a su sustituto acerca de las costumbres de la casa y de los gustos de sus dueños. Edgardo, el padre de Mariana, que lleva años sin levantarse de la cama, le reclama junto a sí para que le presente al nuevo empleado, el cual es sometido a un interrogatorio absurdo, que va contestando con la ayuda de Fermín. Edgardo parece satisfecho y les recuerda que en cinco minutos salen de viaje en tren hacia San Sebastián. Micaela, la hermana de Edgardo, le recrimina que se ponga de viaje precisamente esa noche que se esperan ladrones en la casa. Fermín ultima los preparativos del viaje, que consisten en un proyector con paisajes y una sirena de tren que irá haciendo sonar conforme vayan llegando a estaciones intermedias. Regresan del cine Clotilde y Mariana. Al quedarse ésta sola, entra Fernando, que la ha seguido hasta allí y que ya ha sido rechazado por ella dos veces esa misma noche. Dialogan amorosamente y resuelven fugarse a la finca de Fernando, aunque antes ella va a cambiarse de ropa. Ladran los perros que Micaela ha dispuesto para coger a los ladrones, y hay griterío y confusión. Traen a Ezequiel en lamentable estado, pues ha sido confundido con un ladrón por Micaela. Trata de justificar su presencia allí, sin mencionar la cita que le dio Clotilde. Fernando va a saludar a Micaela, a la que acaba de conocer, pero ésta parece confundirle con otra persona, pues le pide muy indignada que se marche de la casa. Fermín advierte que Edgardo no está en su cama, y se moviliza a la servidumbre para buscarlo. Clotilde encuentra en el bolsillo del traje de Ezequiel una libreta con anotaciones referentes a crímenes cometidos por él mismo contra varias infelices, dando pelos y señales de cómo se ha deshecho de ellas. Ezequiel la sorprende fisgando en su cuaderno, pero ella niega haber leído nada. Aparece Edgardo, que ha considerado lo bastante grave la situación de su hija como para salir a buscarla, pero parece desmoralizarse cuando Clotilde le explica que se ha marchado a casa de los Ojeda, a donde ella misma tiene también intención de ir, aun a riesgo de convertirse en una nueva víctima de Ezequiel, pues en el fondo le atrae ese hombre. Y Edgardo decide finalmente no ir a aquella casa, sin ofrecer demasiadas explicaciones.
[Acto 2]
Fernando llega a su casa trayendo en brazos a Mariana, inconsciente. Cuando ésta vuelve en sí, parece reconocer el lugar, incluso adivina cuántas habitaciones hay, aunque nunca antes ha estado allí. Fernando le habla de su infancia y su adolescencia, y del suicidio de su padre cundo él apenas tenía 18 años. Le comenta que ha encontrado ropas de mujer escondidas en una alacena, y hasta el retrato de una joven parecidísima a la propia Mariana. Ésta y un criado descubren también ropas de mujer junto a un cuchillo manchado de sangre. Llega Clotilde a la casa, acompañada de Fermín; dialogan tía y sobrina acerca del horrible crimen perpetrado en ese lugar, la primera lo atribuye a Ezequiel y la segunda, a Fernando. Mariana decide vestirse con las ropas halladas en la alacena. Aparece Julia, una hermana de Mariana que se había fugado tres años antes, harta de aguantar tanto perturbado mental en su familia, y que dice estar casada con un policía que al parecer investiga el crimen en casa de los Ojeda. Se manda traer los perros de Micaela para buscar pistas en el jardín. Clotilde y Ezequiel conversan a solas; aquélla cree aun que ese hombre mata y descuartiza muchachas, y se siente bastante angustiada a la vez que atraída por él. Llega Micaela con los perros, seguida de Edgardo, que ha decidido acompañarla. Entra Mariana con el vestido de la desconocida y Micaela se estremece y pide perdón. Mientras se la llevan, Edgardo explica que su hermana está loca y que fue ella quien asesinó a Eloísa, la madre de Mariana, pensando que tenía alguna relación ilícita con el padre de Fernando durante una temporada en que los Briones residieron en la casa. Fue el propio Edgardo quien enterró a la desdichada, para evitar que su hermana fuese internada. El policía que investiga el tema decide echar tierra sobre el asunto pero aconseja recluir a Micaela. Y Clotilde se entera al fin, con desencanto, de que Ezequiel no mata mujeres, sino gatos.

Comentario: Se tiende a considerar, tal vez injustificadamente, la mejor obra de su autor, siendo en cualquier caso la más aplaudida y representada.
El prólogo resulta magnífico. Se ha resaltado su carácter sainetesco, sobre todo en su primera mitad, con tipos de lo más pintoresco, nada habituales por cierto en el universo jardielesco: obreros y obreras, gente normal y corriente que tiene dificultades para llegar a fin de mes, piropeadores con poca imaginación, parejas que buscan en la gran pantalla evasión de sus miserias cotidianas cada sábado por la tarde. En contraste con los miembros de este estrato social, llega Mariana con su tía, y Fernando con Ezequiel, personajes de sangre noble, pertenecientes a otro mundo, no necesariamente mejor que el que necesita ganarse el pan de cada día con el sudor de su frente, pero ante los que se sienten deslumbrados tanto ellos como ellas. En la segunda parte del prólogo el protagonismo es ya de Mariana y Clotilde, y en menor medida de Fernando y Ezequiel, perdiendo así esa gracia que desprendía la intervención del público asistente a la sala.
El primer acto, desarrollado en casa de los Briones, es sencillamente antológico, empezando por la decoración de la estancia, más propia de un bazar o un guardamuebles que de una vivienda, y siguiendo por la mayoría de sus ocupantes -señores y criados- que forman una galería de lo más variopinto. El padre, Edgardo, que lleva 21 años recluido voluntariamente en la cama y que viaja de forma imaginaria valiéndose de un proyector de imágenes y de una buena dosis de fantasía; el criado Fermín, saciado ya de fingir y de seguirle el juego a su señor, que ha decidido arrojar la toalla antes que enloquecer; Práxedes, la señorita de compañía de la tía Micaela, que ya parece contagiada por el virus de la locura y habla sola y repite la misma muletilla verbal cada cuatro palabras; el pobre Leoncio, que observa con una mezcla de espanto y resignación lo que se le avecina, o la misma Micaela, enlutada y severa, llevando en cada mano una cadena con la que sujeta sendos perrazos.
El último acto tiene tintes de comedia de intriga policiaca, en donde no faltan los trucos escénicos característicos de la producción jardielesca: alacenas que se abren solas, aparición de una hermana desaparecida misteriosamente tres años antes, un criado que parece estar en varios lugares a la vez, ropas ensangrentadas, etc.
Al final, todo se resuelve y las presuntas patologías de los personajes se desvanecen o se explican de forma más o menos acertada, resultando que la única verdaderamente perturbada es Micaela, la hermana de Edgardo, autora además del asesinato de su cuñada Eloísa, que el marido ha ido tapando para evitar que a esa desgraciada la acaben internando en un psiquiátrico.
Los personajes llevan en general una vida absurda, pero están bien construidos. De todos ellos, quizá el que nos desconcierta más, por lo que tiene de indefinido, sea Clotilde, cuyo parentesco con los restantes miembros de la casa no parece estar muy claro, a juzgar por ciertas acotaciones y parlamentos. No sabemos con exactitud si es una Briones de sangre o lo es por afinidad, aunque desde luego ella misma se considera un miembro más de la familia cuando describe a su sobrina las rarezas de cada uno de sus miembros. Y vemos que en efecto Mariana la llama tía, pero por otra parte Edgardo hace alusión a que tiempo atrás, tras la muerte de su esposa, la madre de Mariana, él le pidió relaciones que ella rechazó, lo que hace deducir que uno y otra no pueden ser hermanos entre sí, todo lo más primos. Y con su escasa diferencia de edad, otras posibilidades de parentescos más lejanos se antojan complicadas, dado que Edgardo tiene 50 y ella 45. Pero lo que menos encaja es que en la escena en que Micaela, la hermana mayor de Edgardo, pretende echar a Fernando de la casa, la propia Clotilde se refiera a ella como 'mi tía Micaela'. Según eso, Edgardo también sería tío de Clotilde, aunque eso estaría en contradicción tanto con la escasa diferencia de edad existente entre ambos como con la pretensión de Edgardo de contraer segundas nupcias con ella.
Por otro lado, encontramos en Clotilde, al igual que en su sobrina Mariana, un ramalazo masoquista, quizá lo único que pueda hacer pensar que ella tiene de alguna forma perturbadas sus facultades mentales. Vemos en efecto que aunque desde un principio demuestra interés por Ezequiel Ojeda, ese interés va aumentando paulatinamente conforme ella se va dando cuenta de que ese hombre encubre algo turbio, criminal y monstruoso. Al igual que sucede con alguna otra heroína jardielesca -la Beatriz de Las siete vidas del gato- la posibilidad de morir a manos del hombre que le gusta acrecienta su atracción hacia él, que en este caso, sin embargo, concluirá con el desencanto y el rechazo al saber que lo que Ezequiel mata son gatas y no mujeres, o dicho de otra forma, que no es ningún criminal en serie sino un simple 'pelagatos'.
Pero aparte de este rasgo masoquista, Clotilde en ningún momento demuestra por sus actitudes o palabras padecer enfermedad mental alguna ni compartir esa locura colectiva real o fingida que es inherente a cada uno de los restantes miembros de la familia. Simplemente tiene sentido del humor, ingenio, y de ahí sus chispeantes comentarios durante el prólogo, con el fin de llamar la atención de los mirones que al parecer sólo tienen ojos para su sobrina. Es decir, padece un simple y ligero ataque de celos, insuficiente para considerarlo una patología. Durante el resto de la obra se muestra como una mujer que sabe dónde está y lo que quiere -es probablemente la que lleva las riendas de la casa-, y la servidumbre la respeta y la obedece tanto o más que al propio Edgardo o a Micaela. Incluso cuando enumera a Mariana las manías y paranoias de los Briones, al llegar a ella misma se limita a decir: con respecto a mí, bajemos un telón metálico.
Al margen de esto, no faltan en la obra recursos cómicos. Además de los ya referidos del Prólogo y del simulacro de viaje en tren del Acto 1, encontramos chistes léxicos (Van a tener que ponerle el pijama de fuerza), empleo de la ironía (¿Te han mordido los perros, tío? Los perros, no. Aquella señora), etc., y también algún recurso demasiado convencional (por ejemplo, unos armarios que se abren y se cierran solos).
Eloísa, en fin, es -a pesar de su complejidad técnica- la obra de Jardiel más representada, tanto por grupos o compañías estables, como por aficionados. Probablemente no es su mejor comedia, ni la más perfecta -la cosa va por gustos-, pero es indudable que es una referencia obligada dentro del panorama del teatro español del siglo XX, al igual que lo son Tres sombreros de copa, Historia de una escalera o La casa de Bernarda Alba.

Génesis y avatares de la obra: Escrita entre abril y mayo de 1940, en el Café Gijón de Madrid. El prólogo lo realizó para abrir boca, mientras se le iba ocurriendo la forma de desarrollar una célula inicial básica. Pronto surgieron los cuatro personajes principales (Fernando, Mariana, Ezequiel y Clotilde) y más tarde los secundarios (Edgardo y Micaela). El prólogo lo terminó a primeros de abril, y a los pocos días ya tenía el 1º acto y hasta el título. A mediados de mayo la comedia estaba terminada, aunque la segunda parte gustó poco al elenco de actores. El ensayo general fue el jueves 23 de mayo, bastante aceptable excepto por lo que se refiere a Mariano Azaña y Elvira Noriega.

Estreno: Por la compañía titular en el teatro de la Comedia de Madrid el 24 de mayo de 1940. Se dieron 202 representaciones de la obra y 28 más de reposición.
En Barcelona se estrenó en el teatro Urquinaona en julio de ese mismo año.
Reparto (Madrid): Elvira Noriega (Mariana), Guadalupe Muñoz Sampedro (Clotilde), Antonia Plana (Micaela), Eloísa Muro (Julia), Amelia Noriega (Práxedes), Esperanza Muguerza (Luisa y Muchacha 2ª), María T. Alonso (La novia), Julia Pachelo (La madre), Carmen Ruiz (La señora), Porfiria Sanchiz (Muchacha 1ª), Maruja Asquerino (Botones), Nicolás Navarro (Edgardo), Mariano Azaña (Ezequiel), José Orjas (Fermín), Carlos Lemos (Fernando), Miguel Gómez Castillo (Leoncio), Antonio Riquelme (Dimas), Juan Hidalgo (El novio), A. González (El amigo), Luis Mallén (Joven 1º), Manuel Gutiérrez (Joven 2º), Gregorio Hermana (El dormido), Baby Álvarez (El acomodador), Fernando Fernan-Gómez (Espectador 1º), Luis Velasco (Espectador 2º) y Eladio Cepillo (Espectador 3º).
Idem (Barcelona): Pilar Torres (Mariana), Laura Alcoriza (Clotilde), Alicia Valery (Micaela), Emilia del Cid (Julia), Concha Campos (Práxedes), Antonia Sanjuán (Luisa), Francisco Hernández (Edgardo), Fernando Vallejo (Ezequiel), Luis San Martín (Fermín), Luis Prendes (Fernando), Miguel García (Leoncio), Manuel de Sabatini (Dimas), etc.
Decorados: Redondela.
Crítica del estreno: Éxito rotundo de público de principio a fin.
Marqueríe y Tebib Arrumi la aplaudieron y elogiaron sin reservas. Jorge de la Cueva afirmó despectivamente que lo mejor era el prólogo; Sánchez Camargo se limitó a decir que en algunos momentos la obra había conseguido entretener.

Otros montajes posteriores:
- 6 oct 1961: Teatro María Guerrero. Dirección: José Luis Alonso. Escenografía: Wolfgang Burmann. Intérpretes: Paloma Valdés (Mariana), Amelia de la Torre (Clotilde), Olga Peiró (Práxedes), Rosario García Ortega (Micaela), Laly Soldevilla (Julia), Matilde Calvo (Luisa), Margarita Calahorra, Mª Jesús Lara, Silvia F. Roussin, Adela Calderón, Mª Luisa Hermosa, Pepita C. Velázquez, José Bódalo (Edgardo), Manolo Gómez Bur (Fermín), José Vivó (Dimas), Antonio Ferrandis (Ezequiel), José Luis Lespe (Fernando), Alfredo Landa (Leoncio), Antonio Martínez, José Luis Matrán, Javier Quesada, Enrique Paredes, Francisco Matesanz, Juan de Haro, José Mª Cuadrado, Víctor Gabirondo (Acomodador), José Luis Laguna, Manuel Tejada (El Novio), Alfredo Cembreros y Paulino Casado.
- 30 oct 1964: Teatro Romea (Barcelona). Reposición de la anterior. Dirección: José Luis Alonso. Decorados: Wolfgang Burmann. Intérpretes: José Bódalo, Mª Dolores Pradera, Gabriel Llopart, Antonio Ferrandis, Rosario García Ortega, Margarita García Ortega, Rafaela Aparicio, José Vivó, Alicia Hermida, Miguel Ángel, etc.
- 22 dic 1964: Teatro María Guerrero. Otra reposición de la misma, con igual dirección artística e intérpretes, excepto Gabriel Llopart, sustituido al parecer por Ramón Ballesteros.
- 3 feb 1984: Teatro María Guerrero. Dirección: José Carlos Plaza. Escenografía y figurines: Claudio Segovia y Héctor Orezzoli. Música: Mariano Díaz. Intérpretes: Mari Carmen Prendes (Clotilde), Enriqueta Carballeira (Mariana), Asunción Sancho (Micaela), Lola Mateo (Práxedes), Ana Guerrero (Luisa), Pilar Bayona (Julia), Mimí Muñoz, Julia Torres, Mar Díez, Marta Álvarez, María Molero, Paula Borrell, Rafael Alonso (Ezequiel), Ángel Picazo (Edgardo), José Luis Pellicena (Fernando), José Pedro Carrión (Fermín), Alberto de Miguel (Leoncio), Antonio Valero (Dimas), Sergio Frutos, Juan Matute, Vicente Díez, Fernando Sansegundo, Juan Pérez Yuste, José Antonio Gallego, José Gómez, Eduardo Fuentes, José Goyanes, Raúl Morno, Jorge Roelas y Francisco Ruiz.
- 25 oct 1991: Centro Cultural de la Villa. Dirección: José Osuna. Escenografía: Rafael Redondo. Intérpretes: Fernando Delgado (Edgardo), María Kosty (Mariana), Juan Meseguer (Fernando), Pilar Bardem (Clotilde), Enrique Navarro (Dimas), Paco Racionero (Leoncio), Pepa Rosado (Micaela), Avelino Cánovas (Fermín), Milena Montes (Práxedes), Teófilo Calle (Ezequiel), etc.
- 15 nov 2001: Teatro Español. Dirección: Mara Recatero. Escenografía: Carlos Abad.  Intérpretes: Juan Carlos Naya, Ana María Vidal (Clotilde), Ramiro Oliveros, Antonio Medina, Abigail Tomey (Mariana), Pepe Carabias, Cipriano Lodosa, Licia Calderón (Micaela), Paloma Paso Jardiel (Práxedes), Nicolás Romero, Roxana Esteve, Pepe Sanz, Estela Sayar, Joaquín Molina, África Prat, Verónica Luján, Rafael Guerrero, David Zarzo, etc.
Montajes en el extranjero:
- 2 feb al 4 mar 90: Gala’s Theatre (Washington): Eloisa lies under an almond tree (en castellano). Director: Hugo Medrano. Decorados: Andrew Dzumura. Intérpretes: Cornelia Cody (Mariana), Alicia Araujo (Clotilde), Norma Mautone (Micaela), Diana Volpe (Práxedes), Mónica Guevara (Julia), Edy Arellano (Fernando), Mario Marcel (Ezequiel), Hugo Medrano (Edgardo), Carlos Ramírez (Fermín), Bienvenido Martínez (Leoncio), Daniel Escobar (Dimas), etc.
Montajes en otras lenguas:
- 17 abr 13: Eloisa is under an almond tree (Elsinore Jokers Production). Colegio Público San Cristóbal (Madid). Director y traductor: Ángel González Agüera, Alicia Cortés y Paloma Gómez Acón. Intérpretes: Alumnos del Colegio San Cristóbal.

Adaptaciones cine:
Eloísa está debajo de un almendro (1943). Dirección: Rafael Gil. Intérpretes: Amparo Rivelles, Rafael Durán, Guadalupe Muñoz Sampedro, Juan Espantaleón, Mary Delgado, Alberto Romea, Juan Calvo, Joaquín Roa, José Prada, Ana de Siria, Angelita Navalón, etc.
Adaptaciones TV:
1) Programa: Primera fila. Fecha de emisión: 8 abr 1964. Intérpretes: Alfredo Landa, Carlos Larrañaga, José Luis Ozores, Laly Soldevilla, Juan Diego, José Torremocha, Mª Luisa Merlo, Manolo Gómez Bur, Sancho Gracia, Luchy Soto, etc.
2) Programa: Estudio 1. Fecha de emisión: 26 ene 1973. Intérpretes: Carlos Ballesteros, Manuel Alexandre, Mercedes Alonso, Antonio Garisa, Amelia de la Torre, Manuel Torremocha, Guillermo Marín, Margarita García Ortega.
Adaptaciones radio:
- [fragmento y comentarios]. Programa: Teatro Hispano. Fecha de emisión: 29 nov 75 (Radio Exterior de España): Intérpretes: una locutora, un locutor, una actriz, tres actores. Con ráfagas musicales.

Obras inspiradas en esta comedia:
M. J. Farrell y John Perry: «Treasure hunt», comedia en tres actos estrenada en el teatro Apollo de Londres en 1949.

Publicaciones:
- Eloísa está debajo de un almendro, Biblioteca Teatral, nº 1, ca. 1941.
- Una letra protestada y dos letras a la vista, Biblioteca Nueva, 1943, 1954, 2001.
- Eloísa está debajo de un almendro, Novelas y Cuentos, 1946.
- Obras teatrales escogidas, Aguilar, (Joya), 1948, 1953, 1957, 1961.
- Eloísa está debajo de un almendro / A las seis, en la esquina del bulevar, Escelicer, (Teatro), 1952, 1959.
- Obras completas, AHR, 1958, 1960, 1963, 1965, 1967, 1969, 1970, 1971, 1973.
- Teatro selecto, Escelicer, 1968, 1969.
- Eloísa está debajo de un almendro, Salvat (RTV), 1969.
- Eloísa está debajo de un almendro / Las cinco advertencias de Satanás, Espasa Calpe, (Austral), 1974, 1983, 1997, 2004.
- Eloísa está debajo de un almendro, French & European Publications, 1974.
- Eloísa está debajo de un almendro, Centro Dramático Nacional, 1984.
- Eloísa está debajo de un almendro, Vicens Vives (Aula de Literatura), 1995, 2003.
- Obras Selectas, Espasa Calpe (Austral Summa), 2001.
- Eloísa está debajo de un almendro, Ayuntamiento de Madrid, 2001.
- Obras Selectas, Biblioteca Nueva, 2003, 2004.
- Eloísa está debajo de un almendro, El País, 2005.
- Teatro español de hoy (Antología 1939-1966), Escelicer (Teatro), 1958, 1967 [fragmentos]
- Teatro Contemporáneo, Edelvives, 1996 [fragmentos]
Traducciones:
- Francés: André Decloux.
- Holandés: Wilhelm Dobeldoorn.
- Inglés: Eloise Is under an Almond Tree (Steven Capsuto).
     “    :  R. J. Terry y L. Philips.
     "    : Ángel González Agüera
- Italiano: Eloisa è sotto il mandorlo (Ana Farra).
      “     : Gilberto Beccari.

LA CRÍTICA HA DICHO:

Eloísa está debajo de un almendro es, desde el título al fin, un de sus más atrevidas producciones. El prólogo se desarrolla en una última fila de butacas de un cine de barrio. Allí hacen su aparición, mezclados con los espectadores del modesto local, cuatro de los personajes que luego han de centrar la acción de la obra. Jardiel aprovecha ese ambiente para dar un curso de ocurrencias de solera popular, de esas salidas chuscas e intencionadas con las que antes había elementos sobrados para hacer un sainete, pero que Jardiel aprovecha simplemente, como entremés en sentido teatral y hasta en sentido gastronómico, para abrir boca en su producción y también para ironizar acerca de muchas cosas.
El segundo acto nos lleva a la estupenda y extraordinaria casa de los Briones, una familia de perturbados que ha quedado ya incorporada al lenguaje popular como exponente de chifladura. La gente suele decir barrenándose la sien con un dedo: “Está como los Briones”. Los personajes hacen y dicen cosas y tienen manías y anomalías psíquicas, que son presentadas por Jardiel con acelerado ritmo humorístico que mantiene a los espectadores en continua tensión de sorpresa y de hilaridad. En medio de este enorme barullo cómico apunta y asoma el hilo de un drama oculto, donde se sospecha que toda la sinrazón de los locos tiene una causa más o menos remota: la razón de la sin razón. Y es en el tercer acto -caricatura de las películas y de las novelas de misterio- donde los protagonistas se humanizan de pronto y sólo por un momento. Del disparate cómico Jardiel salta en arriesgada pirueta a un final de tragedia, para terminar cuando mayor es la emoción de la terrible escena, con un juego de palabras final que corta la brusca caída del telón. Un personaje, Micaela, como Merche en Los tigres escondidos en la alcoba, otra farsa de intriga, sirve al autor como elemento deliberadamente contrapuesto para facilitar la solución del enredo. El autor dejó a las figuras de ficción en libertad para que cada una reaccionara a su libre antojo. Se inhibió a propósito y escribió a su dictado. Después de intentar esta osada experiencia, Jardiel tomó en el resto de sus producciones actitudes de muy diferentes matices. No se conformó con ese logro y quiso hallar caminos nuevos.
(Alfredo Marqueríe)
               

Precisamente en las mejores comedias de Jardiel -las que su autor coloca más cerca de la perfección-, entre las que figura Eloísa está debajo de un almendro, la locura, mejor dicho, la gracia y el interés que se desprende de los personajes o situaciónes consiste, sin duda, en que unos y otras se mueven y se dan en esa zona intermedia que hay entre la esquizofrenia y la esquizoidia; es decir, una aproximación más que regular de la corriente hacia la locura total, absoluta.
(Juan Bonet Gelabert)
               

Además de una de sus mejores comedias, Eloísa está debajo de un almendro es, asimismo, fiel exponente de la depurada técnica de su autor. La historia o argumento de la comedia -con la muerte de Eloísa, la locura de Micaela, el comportamiento estrambótico de Edgardo, el amor de Mariana y Fernando, la profesión de Ezequiel, etc.- no es tan difícil como para que no pueda explicarse en pocas palabras. Lo raro, lo original está en la forma en que se nos presenta. En primer lugar, en la forma de la acción: acción enmarañada, llena de equívocos y misterios, de falsas pistas y de innumerables sorpresas. En segundo lugar, en el lenguaje. Son muchos los recursos que el autor despliega para que sus diálogos resulten plenamente divertidos. Reiteraciones, juegos de palabras, recurrencias al absurdo, hallazgos imprevistos... El lenguaje de esta comedia es de los más ricos de todo el teatro de Jardiel. Los buenos jardielistas suelen recordar diálogos tan inspirados como el de varios personajes en torno a la única frase de “¡Vaya mujeres!”, o como el muy cervantino y gracioso de los refranes, o como el de Edgardo y el asparante a ayuda de cámara, o un monólogo tan formidable como el de Práxedes...
En tercer lugar, en la audacia y originalidad del espacio escénico. Para el prólogo, el autor no vacila en llevar a escena... un cine de barrio, con una fila de butacas y numerosos “espectadores”. Para el acto I, sorprende la disposición y acumulación de muebles, y el raro artilugio que permite a Edgardo vivir una realidad inventada. Las descripciones que hace Jardiel de estos y otros escenarios son minuciosas, detallistas, de gran interés por su rigurosa técnica teatral. En cuarto lugar, en el diseño de los personajes. [...] Así son los personajes de Jardiel: personajes-objeto. Trátese de aristócratas estrafalarios, de enamorados de película, de criados con muchísimo empaque o de algunos arquetipos ingeniosamente reactualizados, estos personajes-objeto, siempre intercambiables, carentes de cualidades psicológicas individuales, se insertan perfectamente en la estructura de un teatro cuya ágil y compleja armadura esconde un enorme vacío interior, como antes dijimos: teatro sin ninguna pretensión ideológica, social, política, filosófica o psicológica; teatro que responde a la única y fundamental exigencia de su condición artística, y que se orienta, con una increíble eficacia, hacia ese objetivo: provocar la risa de los espectadores.
(Ricardo Doménech)

3 comentarios:

Diego Fdez. Sández, autor teatral dijo...

Ya decía yo que tardabas mucho en actualizar el blog. Te has currado el artículo, como siempre. No conocía lo de esa obra inglesa o americana "inspirada" en Eloísa... ¿Cómo era el primer título que le dió Jardiel a la obra? No lo recuerdo. Un saludo.-

PD: ¡Qué mujeres!

Diego Fdez. Sández, autor teatral dijo...

Los habituales de este blog queremos..., ¡que digo 'queremos', EXIGIMOS!, una nueva entrada.

¡Escabeche!

ByCesar21 dijo...

Callate ya pesado,que no te callas