miércoles, 22 de febrero de 2012

Flotando en el éter - Datos técnicos


FLOTANDO EN EL ÉTER

Obra de magia para personas mayores, en tres prólogos, 2 actos y qué sé yo cuántos cuadros, en prosa y verso.
Escrita en 1950.
Se conservan dos prólogos hablados y un par de escena más.

Nº de personajes: 12 (4 femeninos + 8 masculinos), además de un personaje que habla pero no aparece, y de las letras del alfabeto, de las cuales cinco hablan y el resto no.
[Eulalia, la Dama, Lucinda, Melitona // Avelino, el Caballero, Don Acisclo, Don Felipe, Nicasio, Severiano, Teófilo, Trufas].
Escenario: Prólogo 1º, campo castellano con carretera y vía de tren, a 218 kms. de Madrid y a 25 de Burgos. Prólogo 2º, ruinas del salón de un castillo antiguo. Escena, sótano de dicho castillo.
Época: Octubre.
Secuencia temporal: Prólogo 1º, al caer la tarde. Prólogo 2º, una hora después.

Sinopsis: Los delirios que producen en el cerebro de una muchacha unas gotas de éter.
Argumento: Una familia que va de camino a Burgos ha de atravesar un paso a nivel por donde se supone que ha de pasar un tren. En vista de que no hay guardabarreras ni saben a qué hora ha de pasar dicho tren, y ante el temor de ser arrollados, acaban pasando la noche en un viejo castillo. Allí conocen a un boticario al que muchos daban por muerto años atrás y que administra unas gotas de éter a una muchacha que se ha lesionado al caerse por un agujero en el suelo.
Desarrollo de las escenas:
[Prólogo escrito]
El autor se dirige a los espectadores, refiriéndose al arte teatral y al espectáculo sobre el escenario, haciendo hincapié en la necesidad de incorporar fantasía, de abrir una ventana a lo imposible. Y tal es el propósito de esta comedia, a la que califica de fantasía espectacular o espectáculo fantástico.
[1º Prólogo hablado]
A bordo de un automóvil antiguo, un conde y su familia llegan a un paso a nivel cerrado, en mitad del campo. Un hombre al que creen el guardabarreras les indica que pueden atravesar la vía, pero cuando se disponen a hacerlo cruza un tren a toda velocidad, resultando que aquel hombre era un simple labriego. Don Felipe, el conde, que siente aversión por todo lo moderno, decide que se quedarán allí hasta que llegue el guardabarreras y les asegure que no hay peligro. Comentan acerca de lo despacio que han hecho el viaje, invirtiendo 13 horas en 200 kilómetros, aunque otras veces han tardado más incluso, debido a la costumbre del conde de circular despacio y detenerse en todas partes. Lucinda, la esposa, habla de la niñez de su hija Eulalia, de su primer y único novio, de la negativa del padre a aquella relación y de cómo se libró de meterse monja. Llega Melitona, una mujer rústica, que les explica que el mástil de la barrera está roto y de ahí que siempre esté caído. También les informa del horario de los trenes y de los accidentes habidos en ese punto. Un tren cruza de nuevo a toda velocidad, y se enteran de que Melitona tampoco es la encargada de la barrera, sino un tipo que se ha ido a Burgos a buscar al médico. Aparece el Trufas, al que todos consideran tonto, pero que en cuestión de dinero no lo es en absoluto, y les indica donde pueden pasar la noche, dada la negativa de don Felipe a continuar viaje en esas condiciones. El lugar es un castillo en ruinas donde dice que se refugia el antiguo boticario del pueblo, que sin embargo murió dos años antes mientras huía de la masa que trataba de lincharle por tener presuntos pactos con el diablo, pues curaba a todos los enfermos. Y añade que él mismo le fue llevando sus cosas al castillo. Llega por fin un hombre que parece el guardabarreras, con un médico, que tranquiliza a don Felipe respecto de la llegada de nuevos trenes, momento en el que cruza otro a toda velocidad, resultando que ese tipo es un simple lugareño que ha ido también a Burgos a buscar un veterinario para que trate de salvar a su burra. Aterrados, deciden tajantemente no cruzar esa vía, yéndose en dirección al castillo.
[2º Prólogo hablado]
El conde y su familia entran en el castillo portando unas antorchas. Don Felipe parece encantado con el lugar, todo lo contrario que Lucinda, Eulalia y Avelino, el muchacho que es pretendiente de ésta. La esposa bromea para vencer el miedo. Aparece el espectro de una dama medieval y en seguida de un caballero, que pueden ver y oír a los recién llegados, aunque no viceversa. Don Felipe discute con el muchacho por un comentario de éste, y hace a su vez un comentario que ofende al caballero medieval, que se encara con él, a gritos. Todos escuchan esa voz de ultratumba y quedan estupefactos. El Trufas la atribuye al boticario, que habita una planta más abajo, aunque por lo visto no hay forma de bajar allí como no sea quitando escombros de una escalera. Se escucha un grito y reparan en que Eulalia se ha caído por un agujero, yendo a parar al sótano.
[Escena]
Se repite el último diálogo del prólogo y la caída de Eulalia hasta el sótano. Nicasio, el boticario, descubre el cuerpo de la muchacha y pide silencio y calma a los de arriba, mientras la reconoce, y en seguida comprueba que vive y que no tiene nada roto. La muchacha vuelve en sí pero no puede incorporarse porque tiene desencajado un hueso de la rodilla. Nicasio se dispone a arreglárselo, para lo cual tiene que anestesiarla con éter sulfúrico, asegurándola que no sufrirá y que quedará bien. Le administra el éter y ella comienza a perder el sentido.
[1ª gota de éter]
Una cartilla escolar que se va abriendo al ritmo de la música, apareciendo las letras del alfabeto, que forman sílabas y luego palabras tales como Mora o Amor.


Comentario: A pesar de tratarse de una obra inacabada, se aprecian situaciones y caracteres interesantes, en especial los personajes de don Felipe y el Trufas. Por el contrario, el intermedio que se conserva resulta francamente desafortunado.
Son varios los elementos que recuerdan a El pañuelo de la dama errante: los escenarios (primero el campo y más tarde un castillo o palacio en ruinas), la aparición de espectros o personajes que vienen del más allá (la dama errante en un caso, y una dama y caballero medievales en otra), la nobleza de estirpe tanto de Lolita como de don Felipe y su familia, la presencia de un novio o pretendiente de las jóvenes protagonistas, etc.
Los recursos cómicos se basan tanto en las situaciones (presencia de un vehículo muy antiguo sobre el escenario, constante llegada de trenes cuyo paso no estaba previsto…), como en los caracteres (contraste entre los condes y los lugareños), o en el modo de hablar o expresarse de algunos personajes (registros populares). Junto al chiste léxico, tan frecuente en Jardiel, se incorporan algunas figuras retóricas basadas en el equívoco, la deformación de palabras, etc.
El lugar en donde transcurren los hechos, por cierto, no se corresponde con ningún lugar real, dado que la localidad de Fuentespino se encuentra ubicada en Asturias y no en Burgos, aunque este detalle es en el fondo una nimiedad.
Por otro lado, al tratarse de una pieza inconclusa no disponemos ni siquiera de datos acerca de cómo podía proseguir la trama, ni si estaba prevista la aparición de nuevos personajes. Solamente cabe reivindicar que la obra se llegue a estrenar algún día.

Estreno: Al parecer, durante la temporada 80-81 estaba programado su estreno mundial en el teatro Alfil de Madrid, pero ignoramos si tal estreno se llevó finalmente a cabo, así como los pormenores de éste.

Publicaciones:
- Obras completas, AHR.
- Obras selectas, Carroggio.

1 comentario:

Diego Fdez. Sández, autor teatral dijo...

Gracias por esta entrada, tan llena de información -como ocurre siempre con este blog-, sobre Jardiel.