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miércoles, 11 de septiembre de 2013
Los ladrones somos gente honrada (adaptaciones) - Datos técnicos
Los ladrones somos gente honrada (1941)
Producción: Producciones Aureliano Campa-Juca Films (España 1941).
Director: Ignacio F[arrés] Iquino. Guión: Ignacio F[arrés] Iquino, según la obra homónima.
Fotografía: Emilio Foriscot. Música: José María Ruiz de Azagra. Canciones: “Pío-pío” (Segundo Rivera); vals y czardas (Ramón Ferres). Decorados: Emilio Ferrer. Montaje: Antonio Cánovas.
Intérpretes: Amparo Rivelles (Herminia), Manuel Luna (Daniel el Melancólico), Mercedes Vecino (Germana), Fernando Freyre de Andrade, Antonio Riquelme (El Castelar), Angelita Navalón, José Jaspe, Ramón Martori, Mercedes Nicolau, Luis Villasiu, Joaquín Torrens, Amparo Cervera, José Sanchiz, Arturo Morillo, Matilde Artero, etc.
Paso: 35 mm. Procedimiento: B/N. Duración: 102 min.
Distribución: Cifesa.
Estreno: Cine Avenida (Madrid), 9 de marzo de 1942. Cine Fantasio (Barcelona), 10 de marzo de 1942.
La crítica ha dicho:
1) Iquino no respetó excesivamente su estructura escénica rompiendo en algunos momentos la unidad espacial y temporal de los tres actos clásicos, añadiéndole números musicales y potenciando los ingeniosos diálogos originales. […] El arranque es muy brillante. Iquino se luce en la descripción de los tipos de una fiesta de la alta sociedad. Igual que en sus películas de aquella época, muestra una sociedad ociosa y parasitaria cuyo único objetivo en la vida parece ser la máxima frivolidad. Después de este prometedor arranque, el film va perdiendo fuelle, baja el ritmo narrativo apoyándose en exceso en los diálogos teatrales y la realización no está en consonancia con sus posibilidades como vodevil. Iquino no consigue dominar la complejidad de la trama. […] Sin embargo, la cinta fue un éxito de público. Los críticos le perdonaron sus defectos por la rapidez y la falta de medios con que se había rodado.
(Ángel Comas Puente).
2) Una película que, por lo demás, me parece más que notable. El propio Manuel Luna, que tantas veces puso sus facciones peculiares al servicio de personajes oscuros y malhadados, hace aquí un papel que para sí quisiera Cary Grant. De hecho, si a algo recuerda esta simpática película es a Historias de Filadelfia: unos donnadies desconcertados en medio de los complicadísimos tejemanejes de una familia bien... Con un toque de los hermanos Marx, a quienes recuerdan mucho, incluso en su caracterización, los secuaces del Melancólico.
(José Manuel Benítez Ariza).
3) Una adaptación de la obra teatral de Jardiel Poncela, realizada a toda prisa. Resulta extremadamente teatral. Presupuesto reducido. Nada saliente.
(Fernando Méndez-Leite)
Los ladrones somos gente honrada (1956)
Producción: Aspa Films (España, 1956).
Director: Pedro López Ramírez. Guión: Vicente Escrivá y Vicente Coello, según la obra homónima.
Fotografía: Federico G. Larraya. Música: Federico Contreras. Decorados: Enrique Alarcón.
Intérpretes: José Luis Ozores (Castelar), José Isbert (El tío del Gabán), Encarnita Fuentes (Herminia), Alicia Palacios (Germana), Julia Caba Alba (Eulalia), Antonio Garisa (El pelirrojo), Rafael Bardem (Felipe Arévalo), Carlos Miguel Solá (Daniel), José Manuel Martín (Antón), José Ramón Giner (Laredo), Isabel Pallarés (Teresa), Antonio Ozores (Menéndez), Nora Samsó, Joaquín Roa, María Isbert, Juana Ginzo, Jacinto San Emeterio, Milagros Leal, Pilar Gómez Ferrer, etc.
Procedimiento: B/N. Versión: Sonora. Duración: 82 min.
Distribución: As Films y Interpeninsular Films.
Estreno: Cine Gran Vía (Madrid), 3 de septiembre de 1956.
Premios: Premio del S.N.E. (Sindicato Nacional del Espectáculo) a Julia Caba Alba.
La crítica ha dicho:
1) Escrivá y Coello lo han convertido en un estupendo guión, logrando a la vez un trabajo literario de calidad al conservar toda la gracia y todo el vigor del estilo humorístico, que informa la obra de origen, y respetar lo que era esencial en la misma. Abundan escenas e incidencias de la más regocijante especie. Los tipos tienen una simpatía y un gracejo que coadyuvan al fin perseguido, o sea el de divertir al espectador. Pedro L. Ramírez no sólo ha dirigido la obra con pericia, sino que ha escogido bien a cuantos intervienen en el reparto.
(Fernando Méndez-Leite)
2) La adaptación libre de Escrivá y Coello ha mantenido el esquema de la comedia de Jardiel en sus líneas maestras, para modificar, en cambio, detalles de ambientación, más importantes estos que aquellos porque tienden a teñir la anécdota de un tinte entre serio y sentimental que desvirtúa sensiblemente la fuerza cómica de las situaciones. Tal vez en esta circunstancia se origine esa extraña atonía de la película, la vaga condición de su interés y el estilo fragmentado y disperso de su gracia, salvada estrictamente en aquello que aún se ha conservado como lo escribió Jardiel.
[…] Falla, en líneas generales, la trayectoria del guión, y, con ella, la finalidad esencial de la cinta, que no consigue entretener como debiera ni provoca la risa como era de suponer. El público, en suma, se divirtió poco, acaso porque esperaba más de lo que se le da.
(H S.G. - La Vanguardia)
viernes, 31 de mayo de 2013
El sexo débil ha hecho gimnasia (datos técnicos)
EL SEXO DÉBIL HA HECHO GIMNASIA
Denominación: Tragicomedia en dos partes en verso y prosa.
Escrita en 1946 en los siguientes lugares: Café Gato Negro de Madrid, Café Luna de Barcelona, coche cama de un tren y otro café de Madrid.
La primera parte consta de 1.673 versos.
Obtuvo el Premio Nacional de Teatro en 1946, como la mejor comedia del año.
Nº de personajes: 30 (18 femeninos + 12 masculinos).
[Adelaida, Lila, Lucía, Cholina, Marcelina, Tilendi, Rosalía, Churra, Juana, Machuca, Julia, Mitó, Pancha, Pitoca, Blasa, Mengana, Emiliana, Fulana // Feliciano, Eliseo, Mariano, Joaquín, Leoncio, Leonardo, Teófilo, Adelciso, Román, Rovirosa, Ramiro, Rodolfo].
Escenario: 1ª parte, salita de recibir y de estar en un piso de la burguesía acomodada del barrio de Maravillas [c/ de la Palma Alta] de Madrid en 1846. 2ª parte, misma salita en 1946.
Época: 1846 y 1946.
Secuencia temporal: Acto 1º, a mediados de diciembre, la una de la tarde; Acto 2º, en primavera, a la una de la tarde.
Sinopsis: Una historia que se repite cien años después, pero al revés.
Argumento: Los problemas y vicisitudes sentimentales de una tía y sus sobrinas de la sociedad burguesa de mediados del siglo XIX, acaban repitiéndose cien años más tarde en otra familia de las mismas características, con desenlaces bien diferentes debido a que las mujeres deciden pasar a la acción y no asumir su papel de víctimas.
Desarrollo de las escenas:
[Acto 1]
Adelaida, dueña de la casa, se está arreglando para recibir invitados a comer. Conversa con las criadas y con su sobrina Pancha, la hija mayor de su hermana Flor, fallecida años atrás. Hablan de la reina Isabel II y de política exterior. Mientras, Rosalía, otra sobrina, toca el piano. Van apareciendo otros personajes: Lucía, una nueva sobrina, Blasa y Emiliana, criada y peluquera de la señora. Llega Juana, otra sobrina, con una carta para Francia. Blasa cuenta a Emiliana la historia de la familia. Aparece Felicio y se interesa por el relato. Regresa Adelaida con otra sobrina, Marcelina, que quiere confesar un secreto, pero Felicio, en su condición de médico, la manda retirarse a descansar. Se habla acerca de París. Llega Mariano, novio de Lucía y joven poeta que acaba de estrenar un drama con enorme fracaso, y que se siente como muerto. Sale al balcón a charlar con su novia. Aparecen Julia, la sexta sobrina, y su esposo Teófilo. Juana irrumpe llorando al conocer que su enamorado está casado aunque separado y que pretende fugarse con ella, plan que ella ha rechazado. Felicio hace una extraña declaración de amor a Adelaida, que ésta no acepta. Regresan del balcón Lucía y Mariano, éste con el propósito de suicidarse. Irrumpe Blasa con la paella y al poco aparece Marcelina, que confiesa estar embarazada y su deseo de ingresar en un convento. Se enteran de que Mariano, que acaba de irse, se ha pegado un tiro, y hay conmoción general. También la joven Rosalía llora al ver muerto a su perrito. Leoncio, pretendiente de Pancha, empieza a desvariar al ver el muerto desde el balcón. Adelaida se lamenta de las desdichas de todas sus sobrinas y se queja de la dura condición de la mujer. Y hace cambiar el retrato que preside el salón, poniendo a cambio el del joven suicida, Mariano.
[Acto 2]
Mengana y Román están descolgando el retrato antiguo del acto anterior, cuando entra Lila, dueña de la casa, dando instrucciones. Tilendi, una sobrina, al ver el cuadro antiguo se muestra indignada y dispuesta a destrozarlo a cuchilladas. Mengana lo soluciona tirándolo por la ventana. Tilendi habla con su tía de Rodolfo, su ex-novio. La pequeña Churra, escuchando tras la puerta, se entera de todo. Mientras, Machuca, otra hermana, escribe a máquina, a salvo de las miradas de la pequeña y procurando que ésta no cotillee. Suena el teléfono y preguntan por el horario de un tren, a lo que Machuca contesta, enteradísima. Se desvela que está escribiendo a la esposa de su novio, circunstancia de la que se ha enterado la víspera, aunque lleva separado de ella seis años. En la carta advierte a esa mujer que no se le ocurra volver con su marido. Llega Cholina y comenta el fracaso del estreno teatral de su novio Joaquín. Éste se muestra abatido. Vuelven a llamar preguntando por el horario de un tren, cosa habitual en la casa porque tienen un número parecidísimo al de Renfe. Eliseo, amigo de uno de los novios, conversa con Lila acerca de parientes lejanos, y más tarde con Churra, que le cuenta peculiaridades de la familia. Continúan las presentaciones y todas las hermanas se ponen a hacer el indio, bromeando. Se descubre que Tilendi está embarazada. Aparece Rodolfo, el novio de Tilendi, dispuesto a reconciliarse con ella, pero ella zanja la cuestión afirmando que no tiene intención de casarse con él, a pesar de estar esperando un hijo, y acaban echándolo de mala manera. Machuca trae un documento en donde se pacta la indemnización que ha de darle Ramiro. Pitoca y Leonardo se comprometen en matrimonio, y por fin Eliseo se declara a la dueña de la casa, lo que ésta acepta encantadísima.
Comentario: Obra excelente en donde se combina la prosa y el verso, y en donde dos historias alejadas cien años una de la otra y sin aparente relación, terminan por presentar múltiples paralelismos, con desenlaces, eso sí, completamente diversos.
Gracias a ese paralelismo de personajes y situaciones, resulta posible -casi diríamos que necesario- que sean los mismos actores quienes interpreten dos papeles diferentes, aunque estén separados por el abismo de un siglo. Así, Lila es el equivalente moderno de Adelaida, y, tanto la una como la otra tienen 6 sobrinas, cada una con sus problemas o pequeños dramas y con la misma edad en ambos actos. También los novios y parejas se ven inmersos en situaciones equivalentes: el correlativo de Mariano también acaba de estrenar un drama, que resulta un sonoro fracaso. También la ubicación de las historias es idéntica, aunque cambia totalmente la decoración (excepto el cuadro colgado de la pared).
Como contraste entre lo antiguo y lo nuevo, Jardiel emplea el verso en la primera parte y la prosa en la segunda. Los versos riman en consonante sin un esquema estrófico fijo, y predominan mayoritariamente los endecasílabos y heptasílabos, con una técnica nada despreciable. Las rimas no resultan empalagosas ni obvias, ni cae en el ripio, sino que fluyen con naturalidad de las boca de los personajes.
No falta la comicidad en las situaciones, y una vez más es de destacar la aparición de un personaje vinculado al estamento médico. Y los rasgos de locura de esta familia, sobre todo de la 'moderna' nos hacen recordar a los inolvidables Briones de Eloísa...
Si el primer acto es notable, aún lo es más el segundo, destacando el personaje de Churra, la sobrina pequeña, y en especial el de Lila, la dueña de la casa, que es un puro disparate empezando por los nombres que elige para nombrar a las personas de su entorno, hasta las ocurrencias que va desparramando a lo largo de todo el segundo acto.
Sin embargo, hay algún pequeño detalle que se le escapa a Jardiel, como el denominar a Mitó quinta y última de las hermanas, cuando en realidad son seis. También quedan un par de detalles oscuros, como son: 1º por qué Felicio, en el primer acto, sabe tanto de la familia; y 2º por qué Tilendi tiene ese pavor exacerbado al cuadro antiguo.
Estreno: En el teatro de la Comedia de Madrid el 4 de octubre de 1946, y por la compañía del propio autor en el teatro Barcelona de Barcelona el 10 de octubre de ese mismo año.
Reparto: (Madrid): Milagros Leal, Rosalía Abollo, Adela Corado, Herminia Lemos, Rosario Sánchez, Rosario Soriano, Mari Campos, Julia Medero, Cecilia Ferraz, Concha Sánchez, José Orjas, Antonio Riquelme, Ricardo Alpuente, Leandro Alpuente, Almendros, Cuadrado, Mathias y Carmona.
(Barcelona): Aurelia Guillén (Blasa y Mengana), Carmen Labajos (Rosalía y Churra), Milagros Carrión (Juana y Machuca), Mª Paz Molinero (Adelaida y Lila), Juana Cáceres (Emiliana), Trini Montero (Pancha y Pitoca), Mª Luisa Ponte (Lucía y Cholina), Emilio Menéndez (Feliciano Rocamora y Eliseo Rascafría), Anna Farra (Marcelina y Tilendi), Gregorio Díaz Valero (Mariano y Joaquín), Eduardo Hernández (Leoncio Pamela y Leonardo Mencheta), Tomás M. Cao (Teófilo y Adelciso), Mª Luisa del Valle (Julia y Mitó), Germán Algora (Román), Luis Manzano (Rovirosa), Rafael Cortés (Ramiro), Juan Balaguer (Rodolfo), Pilar Bocanegra (Fulana).
Decorados: Sigfrido Burmann.
Crítica del estreno: Excelente acogida tanto en Madrid como en Barcelona; el público rió más durante la segunda parte, pero también aplaudió menos.
“Durante el curso de la representación, grandes carcajadas jalonaron las ocurrencias humorísticas constantes y las divertidas originales situaciones en que abunda la obra, algunas de las cuales fueron también recibidas con aplausos. Sonaron éstos insistentemente al terminar cada jornada y el telón se alzó innumerables veces, mientras el autor, requerido por el público, saludaba en unión de sus intérpretes”.
Adaptaciones TV:
Programa: Estudio 1. Fecha de emisión: 2 may 1979. Intérpretes: Covadonga Cadenas, Jesús Enguita, Mª Elena Flores, Pilar Laguna, Paco Racionero, Emiliano Redondo, Carmen Roldán, Manuel Salgueró, Elena Mª Tejeiro, Francisco Vidal, etc.
Publicaciones:
- El sexo débil ha hecho gimnasia, Biblioteca Teatral, nº 98, 1946.
- El sexo débil ha hecho gimnasia, Novelas y Cuentos, nº 1524, Madrid, 24 julio 1960, 53 pps.
- Obras completas, AHR, 1958, 1960, 1963, 1965, 1967, 1969, 1970, 1971, 1973.- Tres comedias escogidas, Aguilar, 1962.
LA CRÍTICA HA DICHO:
[...] Esta comedia desmiente todo lo que se ha dicho respecto a la caída de Jardiel Poncela. Ella sola, con una fuerza inmensa, viene a desmentirlo. El sexo débil ha hecho gimnasia fue un éxito rotundo. Se estrenó en Barcelona y en Madrid al mismo tiempo; en Madrid, por la compañía titular del teatro de la Comedia, con Milagros Leal, que estuvo exquisita en su papel de Adelaida, en el primer acto, y dinámica y divertidísima, como sólo ella sabe hacerlo, en la Tía Lila, del segundo, junto a Leoncio y Pamela, que tan magistralmente llevó a escena Riquelme; en Barcelona alcanzó un éxito tan grande o mayor, de estreno y de taquilla, interpretada precisamente por la compañía que dirigía y de la que era empresario mi padre, con María Paz Molinero y Eduardo Hernández al frente.
Cómo la escribió
Enrique Jardiel Poncela ya estaba enfermo. Su única caída fue la enfermedad. Escribir esta obra ya le costó mucho trabajo. Lo que antes hubiera escrito en quince días, ya le costaba meses. Sufría mucho por eso y nos hacía sufrir a los que estábamos a su lado. La empezó en Madrid, en el café del Gato Negro, y también en el de la Luna, de Barcelona. Estaba yo entonces en Barcelona con él, y recuerdo que tenía que venir a Madrid precisamente para entregar la comedia a la compañía del teatro de la calle del Príncipe, que la esperaba para empezar los ensayos. Hicimos el viaje en coche cama; no durmió en toda la noche; se la pasó íntegra escribiendo, y todavía, al separarme de él, me dijo:
- Voy a meterme en un café, a ver si termino esto...
Lo terminó, pero le costó mucho.
El público no sabía lo que había sufrido el autor de aquella obra escribiéndola, ¡aquella obra que tanto gustaba!... El estreno de El sexo débil ha hecho gimnasia fue un éxito rotundo, un éxito como cualquier otro de los que tuvo cuando estaba bueno; pero ahora estaba enfermo, muy enfermo... Poco después se la premiaron, como la mejor obra estrenada en el año, con el Premio Nacional de Teatro. ¿Por qué han tenido especial cuidado todos los periódicos en callar este premio en la vida de un hombre que ya se estaba acabando?... No lo sé... Él siempre pensó que con su muerte vendrían las letanías, que con su muerte vendría la justicia que le habían estado negando tantos años...
(Evangelina Jardiel Poncela)
La comedia El sexo débil ha hecho gimnasia se desarrolla en dos tiempos muy lejanos entre sí, 1846 y 1946. Las protagonistas de 1846 son una réplica exacta de las que encontramos un siglo antes, pero no son las mismas, no existe aquí el malabarismo del tiempo de la comedia anterior [Cuatro corazones]. El autor pretende demostrar con su obra la evolución que la sociedad ha experimentado con respecto al comportamiento de la mujer que pasa de la sumisión del primer tiempo a la actividad extraordinaria e irreflexiva del segundo que el autor critica deshumanizándola, ironizando sobre ese falso progreso de la mujer.
(Carmen Escudero)
Personalmente, no me gusta ni me parece merecedora del galardón que obtuvo, a no ser que le fuese concedido como homenaje a su obra en general. Quizás en esta opinión adversa mía influya el hecho de que ya es un tema pasado y manido para la generación joven actual, aunque hoy día está de moda la literatura de protesta, de “libertad ante la sociedad”. Su hija Evangelina tiene una comedia inédita sobre este tema, titulada La verdad que no es mentira, en la que, según la tendencia teatral de hoy de simplificar el argumento y los personajes, una mujer que va a tener un hijo ilegítimo hace frente a la sociedad y no siente vergüenza por ello; fijémonos en que esto constituía solamente una de las figuras femeninas en la obra de su padre.
No es una comedia humorística, sino cómica, casi astracanesca. Los personajes son caricaturescos y la poesía ha sido sustituida por la acción, como ocurre siempre en los momentos cómicos de las obras de Jardiel.
(Manuel Ariza)
A través de su peculiar humorismo, Jardiel Poncela evoca un ambiente femenino de un siglo atrás y otro ambiente análogo, después de que “el sexo débil ha hecho gimnasia” en la época actual, mostrándose indudablemente más afortunado en la primera pintura, rematada con una escena de fuerte humanidad, que en la segunda, excesivamente recargada de tintas y en la que se advierten atisbos de unas costumbres no muy en consonancia con la moral y que, felizmente se apartan de la realidad.
El diálogo es vivo y ocurrente, aunque algunas de las ocurrencias –tal las de las repetidas alusiones a las correrías de una perrita- no revelan refinado gusto, y el público, siempre predispuesto a regocijarse con los dichos y hechos “jardelianos”, ríe y no regatea el aplauso.
(U. F. Zanni, La Vanguardia, 11 de octubre de 1946)
miércoles, 11 de abril de 2012
Eloísa está debajo de un almendro - Datos técnicos
ELOÍSA ESTÁ DEBAJO DE UN ALMENDRO
Comedia en un prólogo y dos actos.
Nº de personajes: 31 (12 femeninos + 19 masculinos), además de la voz de un locutor de radio.
[Mariana, Clotilde, Micaela, Julia, Práxedes, Luisa, dos muchachas, La novia, La madre, La señora, Botones* // Edgardo, Ezequiel, Fermín, Fernando, Leoncio, Dimas, El novio, El amigo, dos jóvenes, El dormido, El acomodador, siete espectadores]. (*) El papel de Botones puede ser representado por un actor o por una actriz.
Escenario: Prólogo, salón de un cinematógrafo de barrio [en Madrid]. Acto 1º, salón de una casa en Madrid [en la calle General Oraa]. Acto 2º, vestibulo en una casona ubicada en una finca en Madrid.
Época: Actual.
Secuencia temporal: Prólogo, no consta [tarde-noche de un sábado del mes de marzo]. Acto 1º, las once y media de esa misma noche. Acto 2º, una hora después de acabado el primero.
Sinopsis: Retrato de una familia de locos en un ambiente burgués, con el telón de fondo de una tragedia ocurrida algunos años antes.
Argumento: El prólogo, a modo de sainete popular, tiene lugar en un cine de barrio, donde hacen su aparición, mezclados con los espectadores, algunos de los protagonistas de la obra. Sirve para abrir boca al tiempo que su autor ironiza acerca de muchas cosas. La trama propiamente dicha comienza en casa de los Briones, una familia de aparentes perturbados psíquicos llenos de manías, donde la comicidad y el ritmo acelerado le dotan de una gran brillantez. El espectador empieza a sospechar la existencia de un drama familiar oculto, causa de la sinrazón de algunos de sus miembros. En el segundo acto, los personajes se humanizan y la obra adquiere tintes trágicos al tiempo que se desembrolla la madeja.
Desarrollo de las escenas:
[Prólogo]
A un cine de barrio repleto de gente de clase obrera, llegan Mariana Briones y su tía Clotilde. Todos los espectadores masculinos comentan la belleza y elegancia de la muchacha y se arremolinan para verla. Tía y sobrina hablan acerca de la familia, en la que todos al parecer padecen algun tipo de locura o manía, incluidas ellas mismas. Por eso Mariana desea que Fernando Ojeda, un caballero por el que está muy interesada, también tenga algo turbio o misterioso que ocultar, y le confiesa a la tía que tenían intención de fugarse juntos esa misma noche, pero que al final ella había desistido de la idea, dejándolo plantado, debido a un desconcertante cambio de carácter de aquel hombre. Llega Fernando, acompañado de su tío Ezequiel, tras haberlas localizado gracias al coche aparcado en la puerta del cine, y Mariana los invita a sentarse junto a ellas. Los jóvenes conversan entre sí, lo mismo que los tíos de ambos, aunque éstos de forma menos amistosa. Cuando la película está a punto de empezar, Mariana se levanta rabiosa y sale seguida por su tía, y Fernando sale tras ellas. Ezequiel recibe una nota de Clotilde citándolo para esa misma noche, pero se queda un rato más en la sala para ver parte de la película.
[Acto 1]
Fermín, empleado doméstico al servicio de los Briones, alecciona a su sustituto acerca de las costumbres de la casa y de los gustos de sus dueños. Edgardo, el padre de Mariana, que lleva años sin levantarse de la cama, le reclama junto a sí para que le presente al nuevo empleado, el cual es sometido a un interrogatorio absurdo, que va contestando con la ayuda de Fermín. Edgardo parece satisfecho y les recuerda que en cinco minutos salen de viaje en tren hacia San Sebastián. Micaela, la hermana de Edgardo, le recrimina que se ponga de viaje precisamente esa noche que se esperan ladrones en la casa. Fermín ultima los preparativos del viaje, que consisten en un proyector con paisajes y una sirena de tren que irá haciendo sonar conforme vayan llegando a estaciones intermedias. Regresan del cine Clotilde y Mariana. Al quedarse ésta sola, entra Fernando, que la ha seguido hasta allí y que ya ha sido rechazado por ella dos veces esa misma noche. Dialogan amorosamente y resuelven fugarse a la finca de Fernando, aunque antes ella va a cambiarse de ropa. Ladran los perros que Micaela ha dispuesto para coger a los ladrones, y hay griterío y confusión. Traen a Ezequiel en lamentable estado, pues ha sido confundido con un ladrón por Micaela. Trata de justificar su presencia allí, sin mencionar la cita que le dio Clotilde. Fernando va a saludar a Micaela, a la que acaba de conocer, pero ésta parece confundirle con otra persona, pues le pide muy indignada que se marche de la casa. Fermín advierte que Edgardo no está en su cama, y se moviliza a la servidumbre para buscarlo. Clotilde encuentra en el bolsillo del traje de Ezequiel una libreta con anotaciones referentes a crímenes cometidos por él mismo contra varias infelices, dando pelos y señales de cómo se ha deshecho de ellas. Ezequiel la sorprende fisgando en su cuaderno, pero ella niega haber leído nada. Aparece Edgardo, que ha considerado lo bastante grave la situación de su hija como para salir a buscarla, pero parece desmoralizarse cuando Clotilde le explica que se ha marchado a casa de los Ojeda, a donde ella misma tiene también intención de ir, aun a riesgo de convertirse en una nueva víctima de Ezequiel, pues en el fondo le atrae ese hombre. Y Edgardo decide finalmente no ir a aquella casa, sin ofrecer demasiadas explicaciones.
[Acto 2]
Fernando llega a su casa trayendo en brazos a Mariana, inconsciente. Cuando ésta vuelve en sí, parece reconocer el lugar, incluso adivina cuántas habitaciones hay, aunque nunca antes ha estado allí. Fernando le habla de su infancia y su adolescencia, y del suicidio de su padre cundo él apenas tenía 18 años. Le comenta que ha encontrado ropas de mujer escondidas en una alacena, y hasta el retrato de una joven parecidísima a la propia Mariana. Ésta y un criado descubren también ropas de mujer junto a un cuchillo manchado de sangre. Llega Clotilde a la casa, acompañada de Fermín; dialogan tía y sobrina acerca del horrible crimen perpetrado en ese lugar, la primera lo atribuye a Ezequiel y la segunda, a Fernando. Mariana decide vestirse con las ropas halladas en la alacena. Aparece Julia, una hermana de Mariana que se había fugado tres años antes, harta de aguantar tanto perturbado mental en su familia, y que dice estar casada con un policía que al parecer investiga el crimen en casa de los Ojeda. Se manda traer los perros de Micaela para buscar pistas en el jardín. Clotilde y Ezequiel conversan a solas; aquélla cree aun que ese hombre mata y descuartiza muchachas, y se siente bastante angustiada a la vez que atraída por él. Llega Micaela con los perros, seguida de Edgardo, que ha decidido acompañarla. Entra Mariana con el vestido de la desconocida y Micaela se estremece y pide perdón. Mientras se la llevan, Edgardo explica que su hermana está loca y que fue ella quien asesinó a Eloísa, la madre de Mariana, pensando que tenía alguna relación ilícita con el padre de Fernando durante una temporada en que los Briones residieron en la casa. Fue el propio Edgardo quien enterró a la desdichada, para evitar que su hermana fuese internada. El policía que investiga el tema decide echar tierra sobre el asunto pero aconseja recluir a Micaela. Y Clotilde se entera al fin, con desencanto, de que Ezequiel no mata mujeres, sino gatos.
Comentario: Se tiende a considerar, tal vez injustificadamente, la mejor obra de su autor, siendo en cualquier caso la más aplaudida y representada.
El prólogo resulta magnífico. Se ha resaltado su carácter sainetesco, sobre todo en su primera mitad, con tipos de lo más pintoresco, nada habituales por cierto en el universo jardielesco: obreros y obreras, gente normal y corriente que tiene dificultades para llegar a fin de mes, piropeadores con poca imaginación, parejas que buscan en la gran pantalla evasión de sus miserias cotidianas cada sábado por la tarde. En contraste con los miembros de este estrato social, llega Mariana con su tía, y Fernando con Ezequiel, personajes de sangre noble, pertenecientes a otro mundo, no necesariamente mejor que el que necesita ganarse el pan de cada día con el sudor de su frente, pero ante los que se sienten deslumbrados tanto ellos como ellas. En la segunda parte del prólogo el protagonismo es ya de Mariana y Clotilde, y en menor medida de Fernando y Ezequiel, perdiendo así esa gracia que desprendía la intervención del público asistente a la sala.
El primer acto, desarrollado en casa de los Briones, es sencillamente antológico, empezando por la decoración de la estancia, más propia de un bazar o un guardamuebles que de una vivienda, y siguiendo por la mayoría de sus ocupantes -señores y criados- que forman una galería de lo más variopinto. El padre, Edgardo, que lleva 21 años recluido voluntariamente en la cama y que viaja de forma imaginaria valiéndose de un proyector de imágenes y de una buena dosis de fantasía; el criado Fermín, saciado ya de fingir y de seguirle el juego a su señor, que ha decidido arrojar la toalla antes que enloquecer; Práxedes, la señorita de compañía de la tía Micaela, que ya parece contagiada por el virus de la locura y habla sola y repite la misma muletilla verbal cada cuatro palabras; el pobre Leoncio, que observa con una mezcla de espanto y resignación lo que se le avecina, o la misma Micaela, enlutada y severa, llevando en cada mano una cadena con la que sujeta sendos perrazos.
El último acto tiene tintes de comedia de intriga policiaca, en donde no faltan los trucos escénicos característicos de la producción jardielesca: alacenas que se abren solas, aparición de una hermana desaparecida misteriosamente tres años antes, un criado que parece estar en varios lugares a la vez, ropas ensangrentadas, etc.
Al final, todo se resuelve y las presuntas patologías de los personajes se desvanecen o se explican de forma más o menos acertada, resultando que la única verdaderamente perturbada es Micaela, la hermana de Edgardo, autora además del asesinato de su cuñada Eloísa, que el marido ha ido tapando para evitar que a esa desgraciada la acaben internando en un psiquiátrico.
Los personajes llevan en general una vida absurda, pero están bien construidos. De todos ellos, quizá el que nos desconcierta más, por lo que tiene de indefinido, sea Clotilde, cuyo parentesco con los restantes miembros de la casa no parece estar muy claro, a juzgar por ciertas acotaciones y parlamentos. No sabemos con exactitud si es una Briones de sangre o lo es por afinidad, aunque desde luego ella misma se considera un miembro más de la familia cuando describe a su sobrina las rarezas de cada uno de sus miembros. Y vemos que en efecto Mariana la llama tía, pero por otra parte Edgardo hace alusión a que tiempo atrás, tras la muerte de su esposa, la madre de Mariana, él le pidió relaciones que ella rechazó, lo que hace deducir que uno y otra no pueden ser hermanos entre sí, todo lo más primos. Y con su escasa diferencia de edad, otras posibilidades de parentescos más lejanos se antojan complicadas, dado que Edgardo tiene 50 y ella 45. Pero lo que menos encaja es que en la escena en que Micaela, la hermana mayor de Edgardo, pretende echar a Fernando de la casa, la propia Clotilde se refiera a ella como 'mi tía Micaela'. Según eso, Edgardo también sería tío de Clotilde, aunque eso estaría en contradicción tanto con la escasa diferencia de edad existente entre ambos como con la pretensión de Edgardo de contraer segundas nupcias con ella.
Por otro lado, encontramos en Clotilde, al igual que en su sobrina Mariana, un ramalazo masoquista, quizá lo único que pueda hacer pensar que ella tiene de alguna forma perturbadas sus facultades mentales. Vemos en efecto que aunque desde un principio demuestra interés por Ezequiel Ojeda, ese interés va aumentando paulatinamente conforme ella se va dando cuenta de que ese hombre encubre algo turbio, criminal y monstruoso. Al igual que sucede con alguna otra heroína jardielesca -la Beatriz de Las siete vidas del gato- la posibilidad de morir a manos del hombre que le gusta acrecienta su atracción hacia él, que en este caso, sin embargo, concluirá con el desencanto y el rechazo al saber que lo que Ezequiel mata son gatas y no mujeres, o dicho de otra forma, que no es ningún criminal en serie sino un simple 'pelagatos'.
Pero aparte de este rasgo masoquista, Clotilde en ningún momento demuestra por sus actitudes o palabras padecer enfermedad mental alguna ni compartir esa locura colectiva real o fingida que es inherente a cada uno de los restantes miembros de la familia. Simplemente tiene sentido del humor, ingenio, y de ahí sus chispeantes comentarios durante el prólogo, con el fin de llamar la atención de los mirones que al parecer sólo tienen ojos para su sobrina. Es decir, padece un simple y ligero ataque de celos, insuficiente para considerarlo una patología. Durante el resto de la obra se muestra como una mujer que sabe dónde está y lo que quiere -es probablemente la que lleva las riendas de la casa-, y la servidumbre la respeta y la obedece tanto o más que al propio Edgardo o a Micaela. Incluso cuando enumera a Mariana las manías y paranoias de los Briones, al llegar a ella misma se limita a decir: con respecto a mí, bajemos un telón metálico.
Al margen de esto, no faltan en la obra recursos cómicos. Además de los ya referidos del Prólogo y del simulacro de viaje en tren del Acto 1, encontramos chistes léxicos (Van a tener que ponerle el pijama de fuerza), empleo de la ironía (¿Te han mordido los perros, tío? Los perros, no. Aquella señora), etc., y también algún recurso demasiado convencional (por ejemplo, unos armarios que se abren y se cierran solos).
Eloísa, en fin, es -a pesar de su complejidad técnica- la obra de Jardiel más representada, tanto por grupos o compañías estables, como por aficionados. Probablemente no es su mejor comedia, ni la más perfecta -la cosa va por gustos-, pero es indudable que es una referencia obligada dentro del panorama del teatro español del siglo XX, al igual que lo son Tres sombreros de copa, Historia de una escalera o La casa de Bernarda Alba.
Génesis y avatares de la obra: Escrita entre abril y mayo de 1940, en el Café Gijón de Madrid. El prólogo lo realizó para abrir boca, mientras se le iba ocurriendo la forma de desarrollar una célula inicial básica. Pronto surgieron los cuatro personajes principales (Fernando, Mariana, Ezequiel y Clotilde) y más tarde los secundarios (Edgardo y Micaela). El prólogo lo terminó a primeros de abril, y a los pocos días ya tenía el 1º acto y hasta el título. A mediados de mayo la comedia estaba terminada, aunque la segunda parte gustó poco al elenco de actores. El ensayo general fue el jueves 23 de mayo, bastante aceptable excepto por lo que se refiere a Mariano Azaña y Elvira Noriega.
Estreno: Por la compañía titular en el teatro de la Comedia de Madrid el 24 de mayo de 1940. Se dieron 202 representaciones de la obra y 28 más de reposición.
En Barcelona se estrenó en el teatro Urquinaona en julio de ese mismo año.
Reparto (Madrid): Elvira Noriega (Mariana), Guadalupe Muñoz Sampedro (Clotilde), Antonia Plana (Micaela), Eloísa Muro (Julia), Amelia Noriega (Práxedes), Esperanza Muguerza (Luisa y Muchacha 2ª), María T. Alonso (La novia), Julia Pachelo (La madre), Carmen Ruiz (La señora), Porfiria Sanchiz (Muchacha 1ª), Maruja Asquerino (Botones), Nicolás Navarro (Edgardo), Mariano Azaña (Ezequiel), José Orjas (Fermín), Carlos Lemos (Fernando), Miguel Gómez Castillo (Leoncio), Antonio Riquelme (Dimas), Juan Hidalgo (El novio), A. González (El amigo), Luis Mallén (Joven 1º), Manuel Gutiérrez (Joven 2º), Gregorio Hermana (El dormido), Baby Álvarez (El acomodador), Fernando Fernan-Gómez (Espectador 1º), Luis Velasco (Espectador 2º) y Eladio Cepillo (Espectador 3º).
Idem (Barcelona): Pilar Torres (Mariana), Laura Alcoriza (Clotilde), Alicia Valery (Micaela), Emilia del Cid (Julia), Concha Campos (Práxedes), Antonia Sanjuán (Luisa), Francisco Hernández (Edgardo), Fernando Vallejo (Ezequiel), Luis San Martín (Fermín), Luis Prendes (Fernando), Miguel García (Leoncio), Manuel de Sabatini (Dimas), etc.
Decorados: Redondela.
Crítica del estreno: Éxito rotundo de público de principio a fin.
Marqueríe y Tebib Arrumi la aplaudieron y elogiaron sin reservas. Jorge de la Cueva afirmó despectivamente que lo mejor era el prólogo; Sánchez Camargo se limitó a decir que en algunos momentos la obra había conseguido entretener.
Otros montajes posteriores:
- 6 oct 1961: Teatro María Guerrero. Dirección: José Luis Alonso. Escenografía: Wolfgang Burmann. Intérpretes: Paloma Valdés (Mariana), Amelia de la Torre (Clotilde), Olga Peiró (Práxedes), Rosario García Ortega (Micaela), Laly Soldevilla (Julia), Matilde Calvo (Luisa), Margarita Calahorra, Mª Jesús Lara, Silvia F. Roussin, Adela Calderón, Mª Luisa Hermosa, Pepita C. Velázquez, José Bódalo (Edgardo), Manolo Gómez Bur (Fermín), José Vivó (Dimas), Antonio Ferrandis (Ezequiel), José Luis Lespe (Fernando), Alfredo Landa (Leoncio), Antonio Martínez, José Luis Matrán, Javier Quesada, Enrique Paredes, Francisco Matesanz, Juan de Haro, José Mª Cuadrado, Víctor Gabirondo (Acomodador), José Luis Laguna, Manuel Tejada (El Novio), Alfredo Cembreros y Paulino Casado.
- 30 oct 1964: Teatro Romea (Barcelona). Reposición de la anterior. Dirección: José Luis Alonso. Decorados: Wolfgang Burmann. Intérpretes: José Bódalo, Mª Dolores Pradera, Gabriel Llopart, Antonio Ferrandis, Rosario García Ortega, Margarita García Ortega, Rafaela Aparicio, José Vivó, Alicia Hermida, Miguel Ángel, etc.
- 22 dic 1964: Teatro María Guerrero. Otra reposición de la misma, con igual dirección artística e intérpretes, excepto Gabriel Llopart, sustituido al parecer por Ramón Ballesteros.
- 3 feb 1984: Teatro María Guerrero. Dirección: José Carlos Plaza. Escenografía y figurines: Claudio Segovia y Héctor Orezzoli. Música: Mariano Díaz. Intérpretes: Mari Carmen Prendes (Clotilde), Enriqueta Carballeira (Mariana), Asunción Sancho (Micaela), Lola Mateo (Práxedes), Ana Guerrero (Luisa), Pilar Bayona (Julia), Mimí Muñoz, Julia Torres, Mar Díez, Marta Álvarez, María Molero, Paula Borrell, Rafael Alonso (Ezequiel), Ángel Picazo (Edgardo), José Luis Pellicena (Fernando), José Pedro Carrión (Fermín), Alberto de Miguel (Leoncio), Antonio Valero (Dimas), Sergio Frutos, Juan Matute, Vicente Díez, Fernando Sansegundo, Juan Pérez Yuste, José Antonio Gallego, José Gómez, Eduardo Fuentes, José Goyanes, Raúl Morno, Jorge Roelas y Francisco Ruiz.
- 25 oct 1991: Centro Cultural de la Villa. Dirección: José Osuna. Escenografía: Rafael Redondo. Intérpretes: Fernando Delgado (Edgardo), María Kosty (Mariana), Juan Meseguer (Fernando), Pilar Bardem (Clotilde), Enrique Navarro (Dimas), Paco Racionero (Leoncio), Pepa Rosado (Micaela), Avelino Cánovas (Fermín), Milena Montes (Práxedes), Teófilo Calle (Ezequiel), etc.
- 15 nov 2001: Teatro Español. Dirección: Mara Recatero. Escenografía: Carlos Abad. Intérpretes: Juan Carlos Naya, Ana María Vidal (Clotilde), Ramiro Oliveros, Antonio Medina, Abigail Tomey (Mariana), Pepe Carabias, Cipriano Lodosa, Licia Calderón (Micaela), Paloma Paso Jardiel (Práxedes), Nicolás Romero, Roxana Esteve, Pepe Sanz, Estela Sayar, Joaquín Molina, África Prat, Verónica Luján, Rafael Guerrero, David Zarzo, etc.
Montajes en el extranjero:
- 2 feb al 4 mar 90: Gala’s Theatre (Washington): Eloisa lies under an almond tree (en castellano). Director: Hugo Medrano. Decorados: Andrew Dzumura. Intérpretes: Cornelia Cody (Mariana), Alicia Araujo (Clotilde), Norma Mautone (Micaela), Diana Volpe (Práxedes), Mónica Guevara (Julia), Edy Arellano (Fernando), Mario Marcel (Ezequiel), Hugo Medrano (Edgardo), Carlos Ramírez (Fermín), Bienvenido Martínez (Leoncio), Daniel Escobar (Dimas), etc.
Montajes en otras lenguas:
- 17 abr 13: Eloisa is under an almond tree (Elsinore Jokers Production). Colegio Público San Cristóbal (Madid). Director y traductor: Ángel González Agüera, Alicia Cortés y Paloma Gómez Acón. Intérpretes: Alumnos del Colegio San Cristóbal.
Adaptaciones cine:
Eloísa está debajo de un almendro (1943). Dirección: Rafael Gil. Intérpretes: Amparo Rivelles, Rafael Durán, Guadalupe Muñoz Sampedro, Juan Espantaleón, Mary Delgado, Alberto Romea, Juan Calvo, Joaquín Roa, José Prada, Ana de Siria, Angelita Navalón, etc.
Adaptaciones TV:
1) Programa: Primera fila. Fecha de emisión: 8 abr 1964. Intérpretes: Alfredo Landa, Carlos Larrañaga, José Luis Ozores, Laly Soldevilla, Juan Diego, José Torremocha, Mª Luisa Merlo, Manolo Gómez Bur, Sancho Gracia, Luchy Soto, etc.
2) Programa: Estudio 1. Fecha de emisión: 26 ene 1973. Intérpretes: Carlos Ballesteros, Manuel Alexandre, Mercedes Alonso, Antonio Garisa, Amelia de la Torre, Manuel Torremocha, Guillermo Marín, Margarita García Ortega.
Adaptaciones radio:
- [fragmento y comentarios]. Programa: Teatro Hispano. Fecha de emisión: 29 nov 75 (Radio Exterior de España): Intérpretes: una locutora, un locutor, una actriz, tres actores. Con ráfagas musicales.
Obras inspiradas en esta comedia:
M. J. Farrell y John Perry: «Treasure hunt», comedia en tres actos estrenada en el teatro Apollo de Londres en 1949.
Publicaciones:
- Eloísa está debajo de un almendro, Biblioteca Teatral, nº 1, ca. 1941.
- Una letra protestada y dos letras a la vista, Biblioteca Nueva, 1943, 1954, 2001.
- Eloísa está debajo de un almendro, Novelas y Cuentos, 1946.
- Obras teatrales escogidas, Aguilar, (Joya), 1948, 1953, 1957, 1961.
- Eloísa está debajo de un almendro / A las seis, en la esquina del bulevar, Escelicer, (Teatro), 1952, 1959.
- Obras completas, AHR, 1958, 1960, 1963, 1965, 1967, 1969, 1970, 1971, 1973.
- Teatro selecto, Escelicer, 1968, 1969.
- Eloísa está debajo de un almendro, Salvat (RTV), 1969.
- Eloísa está debajo de un almendro / Las cinco advertencias de Satanás, Espasa Calpe, (Austral), 1974, 1983, 1997, 2004.
- Eloísa está debajo de un almendro, French & European Publications, 1974.
- Eloísa está debajo de un almendro, Centro Dramático Nacional, 1984.
- Eloísa está debajo de un almendro, Vicens Vives (Aula de Literatura), 1995, 2003.
- Obras Selectas, Espasa Calpe (Austral Summa), 2001.
- Eloísa está debajo de un almendro, Ayuntamiento de Madrid, 2001.
- Obras Selectas, Biblioteca Nueva, 2003, 2004.
- Eloísa está debajo de un almendro, El País, 2005.
- Teatro español de hoy (Antología 1939-1966), Escelicer (Teatro), 1958, 1967 [fragmentos]
- Teatro Contemporáneo, Edelvives, 1996 [fragmentos]
Traducciones:
- Francés: André Decloux.
- Holandés: Wilhelm Dobeldoorn.
- Inglés: Eloise Is under an Almond Tree (Steven Capsuto).
“ : R. J. Terry y L. Philips.
" : Ángel González Agüera
- Italiano: Eloisa è sotto il mandorlo (Ana Farra).
“ : Gilberto Beccari.
LA CRÍTICA HA DICHO:
Eloísa está debajo de un almendro es, desde el título al fin, un de sus más atrevidas producciones. El prólogo se desarrolla en una última fila de butacas de un cine de barrio. Allí hacen su aparición, mezclados con los espectadores del modesto local, cuatro de los personajes que luego han de centrar la acción de la obra. Jardiel aprovecha ese ambiente para dar un curso de ocurrencias de solera popular, de esas salidas chuscas e intencionadas con las que antes había elementos sobrados para hacer un sainete, pero que Jardiel aprovecha simplemente, como entremés en sentido teatral y hasta en sentido gastronómico, para abrir boca en su producción y también para ironizar acerca de muchas cosas.
El segundo acto nos lleva a la estupenda y extraordinaria casa de los Briones, una familia de perturbados que ha quedado ya incorporada al lenguaje popular como exponente de chifladura. La gente suele decir barrenándose la sien con un dedo: “Está como los Briones”. Los personajes hacen y dicen cosas y tienen manías y anomalías psíquicas, que son presentadas por Jardiel con acelerado ritmo humorístico que mantiene a los espectadores en continua tensión de sorpresa y de hilaridad. En medio de este enorme barullo cómico apunta y asoma el hilo de un drama oculto, donde se sospecha que toda la sinrazón de los locos tiene una causa más o menos remota: la razón de la sin razón. Y es en el tercer acto -caricatura de las películas y de las novelas de misterio- donde los protagonistas se humanizan de pronto y sólo por un momento. Del disparate cómico Jardiel salta en arriesgada pirueta a un final de tragedia, para terminar cuando mayor es la emoción de la terrible escena, con un juego de palabras final que corta la brusca caída del telón. Un personaje, Micaela, como Merche en Los tigres escondidos en la alcoba, otra farsa de intriga, sirve al autor como elemento deliberadamente contrapuesto para facilitar la solución del enredo. El autor dejó a las figuras de ficción en libertad para que cada una reaccionara a su libre antojo. Se inhibió a propósito y escribió a su dictado. Después de intentar esta osada experiencia, Jardiel tomó en el resto de sus producciones actitudes de muy diferentes matices. No se conformó con ese logro y quiso hallar caminos nuevos.
(Alfredo Marqueríe)
Precisamente en las mejores comedias de Jardiel -las que su autor coloca más cerca de la perfección-, entre las que figura Eloísa está debajo de un almendro, la locura, mejor dicho, la gracia y el interés que se desprende de los personajes o situaciónes consiste, sin duda, en que unos y otras se mueven y se dan en esa zona intermedia que hay entre la esquizofrenia y la esquizoidia; es decir, una aproximación más que regular de la corriente hacia la locura total, absoluta.
(Juan Bonet Gelabert)
Además de una de sus mejores comedias, Eloísa está debajo de un almendro es, asimismo, fiel exponente de la depurada técnica de su autor. La historia o argumento de la comedia -con la muerte de Eloísa, la locura de Micaela, el comportamiento estrambótico de Edgardo, el amor de Mariana y Fernando, la profesión de Ezequiel, etc.- no es tan difícil como para que no pueda explicarse en pocas palabras. Lo raro, lo original está en la forma en que se nos presenta. En primer lugar, en la forma de la acción: acción enmarañada, llena de equívocos y misterios, de falsas pistas y de innumerables sorpresas. En segundo lugar, en el lenguaje. Son muchos los recursos que el autor despliega para que sus diálogos resulten plenamente divertidos. Reiteraciones, juegos de palabras, recurrencias al absurdo, hallazgos imprevistos... El lenguaje de esta comedia es de los más ricos de todo el teatro de Jardiel. Los buenos jardielistas suelen recordar diálogos tan inspirados como el de varios personajes en torno a la única frase de “¡Vaya mujeres!”, o como el muy cervantino y gracioso de los refranes, o como el de Edgardo y el asparante a ayuda de cámara, o un monólogo tan formidable como el de Práxedes...
En tercer lugar, en la audacia y originalidad del espacio escénico. Para el prólogo, el autor no vacila en llevar a escena... un cine de barrio, con una fila de butacas y numerosos “espectadores”. Para el acto I, sorprende la disposición y acumulación de muebles, y el raro artilugio que permite a Edgardo vivir una realidad inventada. Las descripciones que hace Jardiel de estos y otros escenarios son minuciosas, detallistas, de gran interés por su rigurosa técnica teatral. En cuarto lugar, en el diseño de los personajes. [...] Así son los personajes de Jardiel: personajes-objeto. Trátese de aristócratas estrafalarios, de enamorados de película, de criados con muchísimo empaque o de algunos arquetipos ingeniosamente reactualizados, estos personajes-objeto, siempre intercambiables, carentes de cualidades psicológicas individuales, se insertan perfectamente en la estructura de un teatro cuya ágil y compleja armadura esconde un enorme vacío interior, como antes dijimos: teatro sin ninguna pretensión ideológica, social, política, filosófica o psicológica; teatro que responde a la única y fundamental exigencia de su condición artística, y que se orienta, con una increíble eficacia, hacia ese objetivo: provocar la risa de los espectadores.
(Ricardo Doménech)
miércoles, 22 de febrero de 2012
Flotando en el éter - Datos técnicos
FLOTANDO EN EL ÉTER
Obra de magia para personas mayores, en tres prólogos, 2 actos y qué sé yo cuántos cuadros, en prosa y verso.
Escrita en 1950.
Se conservan dos prólogos hablados y un par de escena más.
Nº de personajes: 12 (4 femeninos + 8 masculinos), además de un personaje que habla pero no aparece, y de las letras del alfabeto, de las cuales cinco hablan y el resto no.
[Eulalia, la Dama, Lucinda, Melitona // Avelino, el Caballero, Don Acisclo, Don Felipe, Nicasio, Severiano, Teófilo, Trufas].
Escenario: Prólogo 1º, campo castellano con carretera y vía de tren, a 218 kms. de Madrid y a 25 de Burgos. Prólogo 2º, ruinas del salón de un castillo antiguo. Escena, sótano de dicho castillo.
Época: Octubre.
Secuencia temporal: Prólogo 1º, al caer la tarde. Prólogo 2º, una hora después.
Sinopsis: Los delirios que producen en el cerebro de una muchacha unas gotas de éter.
Argumento: Una familia que va de camino a Burgos ha de atravesar un paso a nivel por donde se supone que ha de pasar un tren. En vista de que no hay guardabarreras ni saben a qué hora ha de pasar dicho tren, y ante el temor de ser arrollados, acaban pasando la noche en un viejo castillo. Allí conocen a un boticario al que muchos daban por muerto años atrás y que administra unas gotas de éter a una muchacha que se ha lesionado al caerse por un agujero en el suelo.
Desarrollo de las escenas:
[Prólogo escrito]
El autor se dirige a los espectadores, refiriéndose al arte teatral y al espectáculo sobre el escenario, haciendo hincapié en la necesidad de incorporar fantasía, de abrir una ventana a lo imposible. Y tal es el propósito de esta comedia, a la que califica de fantasía espectacular o espectáculo fantástico.
[1º Prólogo hablado]
A bordo de un automóvil antiguo, un conde y su familia llegan a un paso a nivel cerrado, en mitad del campo. Un hombre al que creen el guardabarreras les indica que pueden atravesar la vía, pero cuando se disponen a hacerlo cruza un tren a toda velocidad, resultando que aquel hombre era un simple labriego. Don Felipe, el conde, que siente aversión por todo lo moderno, decide que se quedarán allí hasta que llegue el guardabarreras y les asegure que no hay peligro. Comentan acerca de lo despacio que han hecho el viaje, invirtiendo 13 horas en 200 kilómetros, aunque otras veces han tardado más incluso, debido a la costumbre del conde de circular despacio y detenerse en todas partes. Lucinda, la esposa, habla de la niñez de su hija Eulalia, de su primer y único novio, de la negativa del padre a aquella relación y de cómo se libró de meterse monja. Llega Melitona, una mujer rústica, que les explica que el mástil de la barrera está roto y de ahí que siempre esté caído. También les informa del horario de los trenes y de los accidentes habidos en ese punto. Un tren cruza de nuevo a toda velocidad, y se enteran de que Melitona tampoco es la encargada de la barrera, sino un tipo que se ha ido a Burgos a buscar al médico. Aparece el Trufas, al que todos consideran tonto, pero que en cuestión de dinero no lo es en absoluto, y les indica donde pueden pasar la noche, dada la negativa de don Felipe a continuar viaje en esas condiciones. El lugar es un castillo en ruinas donde dice que se refugia el antiguo boticario del pueblo, que sin embargo murió dos años antes mientras huía de la masa que trataba de lincharle por tener presuntos pactos con el diablo, pues curaba a todos los enfermos. Y añade que él mismo le fue llevando sus cosas al castillo. Llega por fin un hombre que parece el guardabarreras, con un médico, que tranquiliza a don Felipe respecto de la llegada de nuevos trenes, momento en el que cruza otro a toda velocidad, resultando que ese tipo es un simple lugareño que ha ido también a Burgos a buscar un veterinario para que trate de salvar a su burra. Aterrados, deciden tajantemente no cruzar esa vía, yéndose en dirección al castillo.
[2º Prólogo hablado]
El conde y su familia entran en el castillo portando unas antorchas. Don Felipe parece encantado con el lugar, todo lo contrario que Lucinda, Eulalia y Avelino, el muchacho que es pretendiente de ésta. La esposa bromea para vencer el miedo. Aparece el espectro de una dama medieval y en seguida de un caballero, que pueden ver y oír a los recién llegados, aunque no viceversa. Don Felipe discute con el muchacho por un comentario de éste, y hace a su vez un comentario que ofende al caballero medieval, que se encara con él, a gritos. Todos escuchan esa voz de ultratumba y quedan estupefactos. El Trufas la atribuye al boticario, que habita una planta más abajo, aunque por lo visto no hay forma de bajar allí como no sea quitando escombros de una escalera. Se escucha un grito y reparan en que Eulalia se ha caído por un agujero, yendo a parar al sótano.
[Escena]
Se repite el último diálogo del prólogo y la caída de Eulalia hasta el sótano. Nicasio, el boticario, descubre el cuerpo de la muchacha y pide silencio y calma a los de arriba, mientras la reconoce, y en seguida comprueba que vive y que no tiene nada roto. La muchacha vuelve en sí pero no puede incorporarse porque tiene desencajado un hueso de la rodilla. Nicasio se dispone a arreglárselo, para lo cual tiene que anestesiarla con éter sulfúrico, asegurándola que no sufrirá y que quedará bien. Le administra el éter y ella comienza a perder el sentido.
[1ª gota de éter]
Una cartilla escolar que se va abriendo al ritmo de la música, apareciendo las letras del alfabeto, que forman sílabas y luego palabras tales como Mora o Amor.
Comentario: A pesar de tratarse de una obra inacabada, se aprecian situaciones y caracteres interesantes, en especial los personajes de don Felipe y el Trufas. Por el contrario, el intermedio que se conserva resulta francamente desafortunado.
Son varios los elementos que recuerdan a El pañuelo de la dama errante: los escenarios (primero el campo y más tarde un castillo o palacio en ruinas), la aparición de espectros o personajes que vienen del más allá (la dama errante en un caso, y una dama y caballero medievales en otra), la nobleza de estirpe tanto de Lolita como de don Felipe y su familia, la presencia de un novio o pretendiente de las jóvenes protagonistas, etc.
Los recursos cómicos se basan tanto en las situaciones (presencia de un vehículo muy antiguo sobre el escenario, constante llegada de trenes cuyo paso no estaba previsto…), como en los caracteres (contraste entre los condes y los lugareños), o en el modo de hablar o expresarse de algunos personajes (registros populares). Junto al chiste léxico, tan frecuente en Jardiel, se incorporan algunas figuras retóricas basadas en el equívoco, la deformación de palabras, etc.
El lugar en donde transcurren los hechos, por cierto, no se corresponde con ningún lugar real, dado que la localidad de Fuentespino se encuentra ubicada en Asturias y no en Burgos, aunque este detalle es en el fondo una nimiedad.
Por otro lado, al tratarse de una pieza inconclusa no disponemos ni siquiera de datos acerca de cómo podía proseguir la trama, ni si estaba prevista la aparición de nuevos personajes. Solamente cabe reivindicar que la obra se llegue a estrenar algún día.
Estreno: Al parecer, durante la temporada 80-81 estaba programado su estreno mundial en el teatro Alfil de Madrid, pero ignoramos si tal estreno se llevó finalmente a cabo, así como los pormenores de éste.
Publicaciones:
- Obras completas, AHR.
- Obras selectas, Carroggio.
domingo, 11 de diciembre de 2011
Margarita, Armando y su padre - Datos técnicos
MARGARITA, ARMANDO Y SU PADRE
Comedia humorística en cuatro actos, con una ilustración musical de Ricardo Boronat.
Nº de personajes: 17 (8 femeninos + 9 masculinos).
[Margarita, Julia, Flora, Cristina, Maruja, Luz de Bengala, Lolita, Justina // Pamplinas, Armando, Antoñito, Landaluce, Román, Marcial, Ceferino, Orgaz, Manolo].
Escenario: Acto 1º, gabinete de una entretenida en Madrid. Acto 2º, hall de una casa de campo en Madrid. Acto 3º, saloncito de un piso en Madrid. Acto 4º, terraza de un casino de verano en una playa de moda.
Época: Actual.
Secuencia temporal: Acto 1º, las cuatro de la madrugada. Acto 2º, las cinco de la tarde de un día de verano. Acto 3º, anochecer de un día de invierno. Acto 4º, medianoche en verano.
Sinopsis: Supone una parodia o reinvención de La dama de las camelias, de Dumas.
Argumento: Una joven de vida frívola y desenvuelta conoce a un hombre, con el que juega a representar el drama de Alejadro Dumas, aunque se acaban enamorando. Pero, en contra de lo que sucede en el drama francés, el padre de él, lejos de oponerse a esa relación, les facilita medios económicos para que sean felices, a sabiendas de que el hastío acabará separándolos definitivamente.
Desarrollo de las escenas:
[Acto 1]
Flora y Antoñito han tenido una de sus habituales discusiones de novios y han llegado a la casa de madrugada, una vez que el sereno les ha abierto el portal. Éste aprovecha para charlar con Julia, el ama de llaves, con la que mantiene cierta relación sentimental. Los novios comienzan a romper cosas y él le recrimina su tendencia a alternar con cualquier desconocido. Irrumpe la pandilla de amigos, jóvenes y no tan jóvenes de diverso pelaje, y Flora explica a las chicas lo que ha sucedido, mientras Antoñito hace lo propio con los chicos. Interviene Margarita, dueña de la casa, tratando de que hagan las paces. Le hablan de un joven llamado Armando, al que han invitado para que lo conozca, y a ella le hace gracia la coincidencia de nombres con los del drama de Dumas sobre el buen muchacho y la cortesana. Por fin aparece Armando, y entre ambos se aprecia cierta frialdad, procurando no quedarse a solas. Se hablan con ironía pero poco a poco va surgiendo cierta corriente de simpatía. Antoñito y Flora hacen las paces y el grupo decide irse a Villalba, aunque Margarita y Armando prefieren quedarse allí. Entra Pamplinas, medio dormido, y Armando se sorprende de verle allí, pues al parecer es su padre, aunque no viven juntos. Cree que está allí por Margarita, y aunque ésta lo desmiente, se muestra bastante desilusionado.
[Acto 2]
Armando lee versos a Margarita, mientras el ama de llaves lee un novelón. Luego habla con Antoñito acerca de la felicidad y el matrimonio, y sobre la relación de Pamplinas con Luz de Bengala. Admite que tiene problemas económicos después de haber dado todo su dinero a Margarita, sin tener forma de ganarlo, y le preocupa que ella esté pagando todo y que haya tenido que vender sus joyas. Se propone buscar trabajo, pero hasta el ama de llaves duda que sea capaz. Él se muestra avergonzado. Llega el padre y le pregunta acerca de su relación con Margarita, tratando de alejarle de ella, a lo que él se niega. Pamplinas comenta con Landaluce que a su hijo no le conviene esa relación, pero finalmente decide ayudarlos consciente de que en poco tiempo no se soportarán mutuamente. Cuando regresan Margarita y Armando esperan la oposición del padre, pero éste les sorprende anunciando que les va a pasar una pensión mensual.
[Acto 3]
Armando y Margarita muestran su aburrimiento, cada uno abstraído en sus asuntos. Discuten acerca de su situación presente. Una doncella trae el libro de poemas que han tirado a la basura. Margaita lo hojea y lo devuelve a la doncella para que lo saque a la basura. Julia, el ama de llaves, se lamenta de lo triste que está la casa, razón por la que pasa el día leyendo. Margarita se muestra dispuesta a romper la relación esa misma tarde. Llega Pamplinas, que también ha terminado con Luz, avergonzado de la vida que lleva. Margarita le anuncia a Armando que todo ha concluído entre ellos. Se despiden, y ella no quiere que queden como amigos, pues sería más doloroso para ambos. Él promete no olvidarla nunca, lo que ella pone en duda. Pamplinas, al enterarse, felicita a su hijo por la ruptura, pero al ver cómo aún la quiere, se marcha avergonzado.
[Acto 4]
Armando se ha casado con una joven, Cristina, y viajan por el extranjero en compañía de Pamplinas. Coinciden con Antoñito y Flora, ahora dos bailarines mundialmente famosos, que están de gira. Pamplinas habla de sus recientes conquistas amorosas, y Armando se indigna. También Antoñito tiene un lío con una rubia, al parecer, a pesar de haberse casado con Flora. Advierten a Pamplinas de que Margarita está por allí cerca, con el fin de que se lleve a Cristina . Llega Margarita y queda sola con Armando. Hablan de sus respectivas vidas durante los cuatro años que han estado sin verse. Margarita acaba por llorar y reconoce que siempre ha pensado en él. Armando promete ir a despedirla a su hotel al día siguiente. Llega Cristina justo a tiempo de darse cuenta de cómo se miraban, y se teme que Armando sea capaz de volver con Margarita. Le pide a su esposo que se marchen esa misma noche. Llega Pamplinas, indignado con Antoñito porque coquetea con la misma rubia que él, de forma que finalmente se marchan los tres a Madrid, sin que Armando pueda pues cumplir la promesa que le hizo a Margarita.
Comentario: Tras un primer acto bastante ameno, el segundo resulta escasamente humorístico, para volver a brillar a partir del tercero y hasta el final de la obra.
Llama la atención la cantidad de aforismos que salpican la comedia, algunos de ellos celebradísimos, así como la variedad de recursos humorísticos que emplea. También es cierto que introduce algunos chistes un tanto chuscos y hasta pasados de moda, como la alusión a una marca de puros, o cierto tipo de chiste léxico que él mismo detestaba, como el que se basa en el nombre de pila de Flora poniéndolo en relación con la Fauna.
La galería de personajes es bastante nutrida y sorprende en primer lugar el que algunos de ellos sean identificados directamente por sus motes, como Pamplinas o Luz de Bengala, o en cierta manera Orgaz-Caobo, o Antoñito, que despectivamente es apodado 'Gato Félix' por su novia, y cómo no, hasta el propio Armando, que es llamado 'Margarito' por parte del ama de llaves respondona. Este ama de llaves es, dicho sea de paso, un personaje que da bastante juego gracias a ese vicio de pasarse todo el día leyendo folletones truculentos. También son de destacar el jardinero apodado 'Caballo de Atila' por su manía de podar todo lo que encuentra en su camino, o incluso el mismo sereno que aparece en el primer acto, y que pasa más tiempo cortejando a Julia que en la calle. Otros personajes destacan por lo ridículo, como Pamplinas, que a pesar de haber sido ministro y senador, tiene debilidad por las jovencitas, lo que a sus años resulta patético; y Orgaz, el joven deportista sin nada en la cabeza.
Es curioso el paralelismo que establece entre las tanguistas y las mujeres de mala nota, prueba inequívoca de que el tango como manifestación artística no debía interesarle mucho. O quizá todo se deba a que la madre de su primera hija, Josefina Peñalver, se acabó marchando con un célebre cantante de tangos.
La obra presenta como es lógico muchos elementos procedentes de La dama de las camelias, incluso en algunos momentos los personajes parecen seguir el guión y hacen frecuentes alusiones al drama de Dumas, pero siempre se introduce algún elemento en clave de humor que le dota de un sello propio.
En suma, estamos ante una más que aceptable comedia que conserva aún toda su lozanía y apenas se ha resentido con el paso del tiempo.
Génesis y avatares de la obra: Escrita en 1931, en los siguientes lugares: Café del Prado, Café Zahara, Café Recoletos, La Ballena Alegre y Café Comercial de Madrid.
Ante el fracaso de su anterior comedia, y ratificada la confianza por parte del empresario Tirso Escudero, decidió no arriesgar y escribir una comedia simpática y sentimental, ligeramente vulgar, es decir, verosímil. El tema surgió a raíz de releer la novela de Dumas La dama de las camelias y la correspondiente versión teatral.
En 22 días hizo dos actos, y una semana después el tercero. El cuarto lo liquidó en dos mañanas, y al mes siguiente ya fue estrenada la obra.
Otros datos:
Un manuscrito de la comedia se encuentra en la Biblioteca Nacional de España.
Estreno: Por la compañía de Milagros Leal y Salvador Soler en el teatro de la Comedia de Madrid el 17 de abril de 1931, hasta el 4 de junio de 1931 [40 representaciones].En Barcelona, en el teatro Barcelona, a partir del 17 de junio de ese mismo año.
Reparto: Milagros Leal (Margarita), María Mayor (Julia), Emilia Donnay (Flora), Luisa Noriega (Cristina), Julia Galán (Maruja), Elvira Noriega (Luz de Bengala), Carmen González (Lolita), Carmen de Toledo (Justina), Pedro Zorrilla (Pamplinas), Salvador Soler Marí (Armando), Mariano Azaña (Antoñito), Antonio Riquelme (Landaluce), Andrés Tobías (Román), Casimiro Hurtado (Marcial), Manuel Gutiérrez (Ceferino), Antonio Rodríguez (Orgaz), Manuel Ortiz (Manolo).
Crítica del estreno: Éxito arrollador tanto de público como de crítica.
Otros montajes posteriores:
- 26 jun 1934: Teatro Chueca. Intérpretes: Mª Teresa Montoya, Vilma Vidal, Joaquín Pujol, Matilde Rivera, etc.
Adaptaciones cine:
Margarita, Armando y su padre (1939). Dirección: Francisco Múgica. Adaptación, diálogos y guión técnico: Enrique Jardiel Poncela. Intérpretes: Mecha Ortiz, Florencio Parravicini, Alita Román, Ernesto Raquén, María Santos, Pedro Quartucci, Enrique Roldán, Carmen Lamas, Héctor Quintanilla, Susi Derqui, José Alfayate, Olga Mon, etc.
Publicaciones:
- Margarita, Armando y su padre, La Farsa, 1931.
- Tres comedias con un solo ensayo, Biblioteca Nueva, 1933, 1934, 1944, 1999.
- Idem, Juventud, 1946.
- Margarita, Armando y su padre, Cisne (Biblioteca Joyas Literarias), 1941.
- Margarita, Armando y su padre, Teatro Selecto, 1941.
- Obras teatrales escogidas, Aguilar, (Joya), 1948, 1953, 1957, 1961.
- Margarita, Armando y su padre / Cuatro corazones con freno y marcha atrás, Novelas y Cuentos, 1950.
- Obras completas, AHR, 1958, 1960, 1963, 1965, 1967, 1969, 1970, 1971, 1973.
Traducciones:
- Inglés: Muriel Pratt.
LA CRÍTICA HA DICHO:
[...] En Margarita, Armando y su padre también juega con algunos aspectos insólitos. Concretamente la obra está montada sobre cierto paralelismo entre los dos protagonistas y los de “La dama de las camelias”, de A. Dumas; la diferencia está en que, según aseguran los personajes, ha pasado mucho tiempo desde entonces y ya en la vida no hay lugar para ese amor absoluto; en el siglo XX muere antes el amor que los personajes; en el periodo romántico, en cambio, el Amor -con mayúsculas pues lo concebían como el summum, el absoluto- era inalcanzable y los protagonistas estaban condenados por un fátum trágico. Jardiel da un paso más e impregna la obra de una visión desilusionada de la vida, que es inherente al humor más profundo, tanto de Quevedo como en el del maestro de Jardiel, Ramón Gómez de la Serna.
La visión humorista que se destila de la obra implica un pesimismo radical puesto que aseguran que ya se "nace con desilusiones". Como actitudes anómalas podemos considerar las de esa pareja que van a casa de una amiga, Margarita, una entretenida de lujo, a hacer las paces, aunque para ello tiene que discutir y en la pelea han de estrellar, delante del público, cuantos cacharritos de adorno se encuentran a mano. Pero, sobre todo, el personaje más llamativo es ese padre que, en vez de adoptar el clásico papel del tutor del hijo y de reprenderle para que vaya por los caminos de la vida decente, al diseñarle el autor como un personaje libertino, no muestra, en un primero momento, reparos a la relación de su hijo con una mujer de vida ajena a las normas sociales; luego, Jardiel le hace recapacitar, pero juega con lo anómalo a la hora de buscar un medio para separar a los amantes; no se basa en el consejo sino en la experiencia de que -visión pesimista de la pareja por parte del autor- cuando un hombre y una mujer se unen tanto que conviven como matrimonio, acaban separándose por aburrimiento. Por eso el padre de Armando, un personaje que rompe con el estereotipo de padre tradicional, le da una buena mensualidad para que puedan sostener su nido de amor y, con el paso del tiempo, como el padre intuye, acaban separándose. Aunque el padre defina el matrimonio como un conjunto de males frente al patrimonio, un conjunto de bienes; el autor remata su obra con un final en el que, pese a la entrevista del protagonista con Margarita cuatro años después de haberse separado, salva el matrimonio de Armando. ¿Hasta qué punto es consciente Jardiel de esta salvaguarda que implica una concepción tradicional de la vida en el autor? Nos hacemos la pregunta a partir de las indicaciones que aporta en el prólogo a la obra; allí indica que ha escrito toda la obra pensando en el público y que tiene dos finales distintos inclinándose, finalmente, con la ayuda de Milagros Leal, por el que más le gustaba a él, pese a que fuese el que menos iba a gustar al público. Es decir que, en este caso, quiere romper con lo que sería el final previsto en toda la tradición de la literatura tradicional, el final feliz tras las diversas divergencias sufridas por los amantes. Es lo anómalo lo que le atrae; creemos, por esto que tiene más importancia para Jardiel romper el molde en el final de la obra más que lo que podía ser el peso de lo ideológico.
(Fulgencio Castañar)
Los pueblos dichosos, las mujeres honradas y las comedias fáciles no tienen historia.
Margarita, Armando y su padre era una comedia fácil… y ya nada queda por contar.
En el mes que siguió a lo que ya queda contado, ocurrieron en Madrid dos hechos casi simultáneos: la proclamación de la República y el estreno de Margarita, Armando y su padre. Yo sólo soy responsable del último.
El público recibió con gusto, pero reservado, el primer acto; con calor, el segundo; en el tercero, la escena de la separación transcurrió entre murmullos de elogio, y al bajar el telón se aplaudió ya sin reservas, largamente; el cuarto acto redondeó el éxito.
(Enrique Jardiel Poncela)
Los tres personajes, clásicamente románticos, de La Dama de las Camelias, vine ahora, en la comedia de Jardiel Poncela en ambiente distinto de aquel tan fuertemente romántico en que nacieron: ¿cómo reaccionan a las excitaciones de ese ambiente nuevo?
He aquí un problema psico-social interesante que podría ser tratado en muy diversos tonos y Jardiel Poncela trata, naturalmente, con pluma humorística.
Esto le permite no llegar a la solución definitiva: el teatro, aún siendo, como algunos quieren, un laboratorio de sociología experimental, no vendrá nunca obligado a dictar leyes ni normas de vida, sino a recoger y presentar artísticamente los datos indispensables para llegar a ese fin.
Lo que desde el punto de vista de la forma importa, es decir, que Jardiel ha construído y hablado con su comedia hábil y graciosamente, sin ajustarse demasiado a los convencionalismos usuales y con un humorismo de buena ley, que si algunos pueden juzgar atrevido, nunca es cínico ni descocado.
(Alejandro Miquis)
Comedia humorística en cuatro actos, con una ilustración musical de Ricardo Boronat.
Nº de personajes: 17 (8 femeninos + 9 masculinos).
[Margarita, Julia, Flora, Cristina, Maruja, Luz de Bengala, Lolita, Justina // Pamplinas, Armando, Antoñito, Landaluce, Román, Marcial, Ceferino, Orgaz, Manolo].
Escenario: Acto 1º, gabinete de una entretenida en Madrid. Acto 2º, hall de una casa de campo en Madrid. Acto 3º, saloncito de un piso en Madrid. Acto 4º, terraza de un casino de verano en una playa de moda.
Época: Actual.
Secuencia temporal: Acto 1º, las cuatro de la madrugada. Acto 2º, las cinco de la tarde de un día de verano. Acto 3º, anochecer de un día de invierno. Acto 4º, medianoche en verano.
Sinopsis: Supone una parodia o reinvención de La dama de las camelias, de Dumas.
Argumento: Una joven de vida frívola y desenvuelta conoce a un hombre, con el que juega a representar el drama de Alejadro Dumas, aunque se acaban enamorando. Pero, en contra de lo que sucede en el drama francés, el padre de él, lejos de oponerse a esa relación, les facilita medios económicos para que sean felices, a sabiendas de que el hastío acabará separándolos definitivamente.
Desarrollo de las escenas:
[Acto 1]
Flora y Antoñito han tenido una de sus habituales discusiones de novios y han llegado a la casa de madrugada, una vez que el sereno les ha abierto el portal. Éste aprovecha para charlar con Julia, el ama de llaves, con la que mantiene cierta relación sentimental. Los novios comienzan a romper cosas y él le recrimina su tendencia a alternar con cualquier desconocido. Irrumpe la pandilla de amigos, jóvenes y no tan jóvenes de diverso pelaje, y Flora explica a las chicas lo que ha sucedido, mientras Antoñito hace lo propio con los chicos. Interviene Margarita, dueña de la casa, tratando de que hagan las paces. Le hablan de un joven llamado Armando, al que han invitado para que lo conozca, y a ella le hace gracia la coincidencia de nombres con los del drama de Dumas sobre el buen muchacho y la cortesana. Por fin aparece Armando, y entre ambos se aprecia cierta frialdad, procurando no quedarse a solas. Se hablan con ironía pero poco a poco va surgiendo cierta corriente de simpatía. Antoñito y Flora hacen las paces y el grupo decide irse a Villalba, aunque Margarita y Armando prefieren quedarse allí. Entra Pamplinas, medio dormido, y Armando se sorprende de verle allí, pues al parecer es su padre, aunque no viven juntos. Cree que está allí por Margarita, y aunque ésta lo desmiente, se muestra bastante desilusionado.
[Acto 2]
Armando lee versos a Margarita, mientras el ama de llaves lee un novelón. Luego habla con Antoñito acerca de la felicidad y el matrimonio, y sobre la relación de Pamplinas con Luz de Bengala. Admite que tiene problemas económicos después de haber dado todo su dinero a Margarita, sin tener forma de ganarlo, y le preocupa que ella esté pagando todo y que haya tenido que vender sus joyas. Se propone buscar trabajo, pero hasta el ama de llaves duda que sea capaz. Él se muestra avergonzado. Llega el padre y le pregunta acerca de su relación con Margarita, tratando de alejarle de ella, a lo que él se niega. Pamplinas comenta con Landaluce que a su hijo no le conviene esa relación, pero finalmente decide ayudarlos consciente de que en poco tiempo no se soportarán mutuamente. Cuando regresan Margarita y Armando esperan la oposición del padre, pero éste les sorprende anunciando que les va a pasar una pensión mensual.
[Acto 3]
Armando y Margarita muestran su aburrimiento, cada uno abstraído en sus asuntos. Discuten acerca de su situación presente. Una doncella trae el libro de poemas que han tirado a la basura. Margaita lo hojea y lo devuelve a la doncella para que lo saque a la basura. Julia, el ama de llaves, se lamenta de lo triste que está la casa, razón por la que pasa el día leyendo. Margarita se muestra dispuesta a romper la relación esa misma tarde. Llega Pamplinas, que también ha terminado con Luz, avergonzado de la vida que lleva. Margarita le anuncia a Armando que todo ha concluído entre ellos. Se despiden, y ella no quiere que queden como amigos, pues sería más doloroso para ambos. Él promete no olvidarla nunca, lo que ella pone en duda. Pamplinas, al enterarse, felicita a su hijo por la ruptura, pero al ver cómo aún la quiere, se marcha avergonzado.
[Acto 4]
Armando se ha casado con una joven, Cristina, y viajan por el extranjero en compañía de Pamplinas. Coinciden con Antoñito y Flora, ahora dos bailarines mundialmente famosos, que están de gira. Pamplinas habla de sus recientes conquistas amorosas, y Armando se indigna. También Antoñito tiene un lío con una rubia, al parecer, a pesar de haberse casado con Flora. Advierten a Pamplinas de que Margarita está por allí cerca, con el fin de que se lleve a Cristina . Llega Margarita y queda sola con Armando. Hablan de sus respectivas vidas durante los cuatro años que han estado sin verse. Margarita acaba por llorar y reconoce que siempre ha pensado en él. Armando promete ir a despedirla a su hotel al día siguiente. Llega Cristina justo a tiempo de darse cuenta de cómo se miraban, y se teme que Armando sea capaz de volver con Margarita. Le pide a su esposo que se marchen esa misma noche. Llega Pamplinas, indignado con Antoñito porque coquetea con la misma rubia que él, de forma que finalmente se marchan los tres a Madrid, sin que Armando pueda pues cumplir la promesa que le hizo a Margarita.
Comentario: Tras un primer acto bastante ameno, el segundo resulta escasamente humorístico, para volver a brillar a partir del tercero y hasta el final de la obra.
Llama la atención la cantidad de aforismos que salpican la comedia, algunos de ellos celebradísimos, así como la variedad de recursos humorísticos que emplea. También es cierto que introduce algunos chistes un tanto chuscos y hasta pasados de moda, como la alusión a una marca de puros, o cierto tipo de chiste léxico que él mismo detestaba, como el que se basa en el nombre de pila de Flora poniéndolo en relación con la Fauna.
La galería de personajes es bastante nutrida y sorprende en primer lugar el que algunos de ellos sean identificados directamente por sus motes, como Pamplinas o Luz de Bengala, o en cierta manera Orgaz-Caobo, o Antoñito, que despectivamente es apodado 'Gato Félix' por su novia, y cómo no, hasta el propio Armando, que es llamado 'Margarito' por parte del ama de llaves respondona. Este ama de llaves es, dicho sea de paso, un personaje que da bastante juego gracias a ese vicio de pasarse todo el día leyendo folletones truculentos. También son de destacar el jardinero apodado 'Caballo de Atila' por su manía de podar todo lo que encuentra en su camino, o incluso el mismo sereno que aparece en el primer acto, y que pasa más tiempo cortejando a Julia que en la calle. Otros personajes destacan por lo ridículo, como Pamplinas, que a pesar de haber sido ministro y senador, tiene debilidad por las jovencitas, lo que a sus años resulta patético; y Orgaz, el joven deportista sin nada en la cabeza.
Es curioso el paralelismo que establece entre las tanguistas y las mujeres de mala nota, prueba inequívoca de que el tango como manifestación artística no debía interesarle mucho. O quizá todo se deba a que la madre de su primera hija, Josefina Peñalver, se acabó marchando con un célebre cantante de tangos.
La obra presenta como es lógico muchos elementos procedentes de La dama de las camelias, incluso en algunos momentos los personajes parecen seguir el guión y hacen frecuentes alusiones al drama de Dumas, pero siempre se introduce algún elemento en clave de humor que le dota de un sello propio.
En suma, estamos ante una más que aceptable comedia que conserva aún toda su lozanía y apenas se ha resentido con el paso del tiempo.
Génesis y avatares de la obra: Escrita en 1931, en los siguientes lugares: Café del Prado, Café Zahara, Café Recoletos, La Ballena Alegre y Café Comercial de Madrid.
Ante el fracaso de su anterior comedia, y ratificada la confianza por parte del empresario Tirso Escudero, decidió no arriesgar y escribir una comedia simpática y sentimental, ligeramente vulgar, es decir, verosímil. El tema surgió a raíz de releer la novela de Dumas La dama de las camelias y la correspondiente versión teatral.
En 22 días hizo dos actos, y una semana después el tercero. El cuarto lo liquidó en dos mañanas, y al mes siguiente ya fue estrenada la obra.
Otros datos:
Un manuscrito de la comedia se encuentra en la Biblioteca Nacional de España.
Estreno: Por la compañía de Milagros Leal y Salvador Soler en el teatro de la Comedia de Madrid el 17 de abril de 1931, hasta el 4 de junio de 1931 [40 representaciones].En Barcelona, en el teatro Barcelona, a partir del 17 de junio de ese mismo año.
Reparto: Milagros Leal (Margarita), María Mayor (Julia), Emilia Donnay (Flora), Luisa Noriega (Cristina), Julia Galán (Maruja), Elvira Noriega (Luz de Bengala), Carmen González (Lolita), Carmen de Toledo (Justina), Pedro Zorrilla (Pamplinas), Salvador Soler Marí (Armando), Mariano Azaña (Antoñito), Antonio Riquelme (Landaluce), Andrés Tobías (Román), Casimiro Hurtado (Marcial), Manuel Gutiérrez (Ceferino), Antonio Rodríguez (Orgaz), Manuel Ortiz (Manolo).
Crítica del estreno: Éxito arrollador tanto de público como de crítica.
Otros montajes posteriores:
- 26 jun 1934: Teatro Chueca. Intérpretes: Mª Teresa Montoya, Vilma Vidal, Joaquín Pujol, Matilde Rivera, etc.
Adaptaciones cine:
Margarita, Armando y su padre (1939). Dirección: Francisco Múgica. Adaptación, diálogos y guión técnico: Enrique Jardiel Poncela. Intérpretes: Mecha Ortiz, Florencio Parravicini, Alita Román, Ernesto Raquén, María Santos, Pedro Quartucci, Enrique Roldán, Carmen Lamas, Héctor Quintanilla, Susi Derqui, José Alfayate, Olga Mon, etc.
Publicaciones:
- Margarita, Armando y su padre, La Farsa, 1931.
- Tres comedias con un solo ensayo, Biblioteca Nueva, 1933, 1934, 1944, 1999.
- Idem, Juventud, 1946.
- Margarita, Armando y su padre, Cisne (Biblioteca Joyas Literarias), 1941.
- Margarita, Armando y su padre, Teatro Selecto, 1941.
- Obras teatrales escogidas, Aguilar, (Joya), 1948, 1953, 1957, 1961.
- Margarita, Armando y su padre / Cuatro corazones con freno y marcha atrás, Novelas y Cuentos, 1950.
- Obras completas, AHR, 1958, 1960, 1963, 1965, 1967, 1969, 1970, 1971, 1973.
Traducciones:
- Inglés: Muriel Pratt.
LA CRÍTICA HA DICHO:
[...] En Margarita, Armando y su padre también juega con algunos aspectos insólitos. Concretamente la obra está montada sobre cierto paralelismo entre los dos protagonistas y los de “La dama de las camelias”, de A. Dumas; la diferencia está en que, según aseguran los personajes, ha pasado mucho tiempo desde entonces y ya en la vida no hay lugar para ese amor absoluto; en el siglo XX muere antes el amor que los personajes; en el periodo romántico, en cambio, el Amor -con mayúsculas pues lo concebían como el summum, el absoluto- era inalcanzable y los protagonistas estaban condenados por un fátum trágico. Jardiel da un paso más e impregna la obra de una visión desilusionada de la vida, que es inherente al humor más profundo, tanto de Quevedo como en el del maestro de Jardiel, Ramón Gómez de la Serna.
La visión humorista que se destila de la obra implica un pesimismo radical puesto que aseguran que ya se "nace con desilusiones". Como actitudes anómalas podemos considerar las de esa pareja que van a casa de una amiga, Margarita, una entretenida de lujo, a hacer las paces, aunque para ello tiene que discutir y en la pelea han de estrellar, delante del público, cuantos cacharritos de adorno se encuentran a mano. Pero, sobre todo, el personaje más llamativo es ese padre que, en vez de adoptar el clásico papel del tutor del hijo y de reprenderle para que vaya por los caminos de la vida decente, al diseñarle el autor como un personaje libertino, no muestra, en un primero momento, reparos a la relación de su hijo con una mujer de vida ajena a las normas sociales; luego, Jardiel le hace recapacitar, pero juega con lo anómalo a la hora de buscar un medio para separar a los amantes; no se basa en el consejo sino en la experiencia de que -visión pesimista de la pareja por parte del autor- cuando un hombre y una mujer se unen tanto que conviven como matrimonio, acaban separándose por aburrimiento. Por eso el padre de Armando, un personaje que rompe con el estereotipo de padre tradicional, le da una buena mensualidad para que puedan sostener su nido de amor y, con el paso del tiempo, como el padre intuye, acaban separándose. Aunque el padre defina el matrimonio como un conjunto de males frente al patrimonio, un conjunto de bienes; el autor remata su obra con un final en el que, pese a la entrevista del protagonista con Margarita cuatro años después de haberse separado, salva el matrimonio de Armando. ¿Hasta qué punto es consciente Jardiel de esta salvaguarda que implica una concepción tradicional de la vida en el autor? Nos hacemos la pregunta a partir de las indicaciones que aporta en el prólogo a la obra; allí indica que ha escrito toda la obra pensando en el público y que tiene dos finales distintos inclinándose, finalmente, con la ayuda de Milagros Leal, por el que más le gustaba a él, pese a que fuese el que menos iba a gustar al público. Es decir que, en este caso, quiere romper con lo que sería el final previsto en toda la tradición de la literatura tradicional, el final feliz tras las diversas divergencias sufridas por los amantes. Es lo anómalo lo que le atrae; creemos, por esto que tiene más importancia para Jardiel romper el molde en el final de la obra más que lo que podía ser el peso de lo ideológico.
(Fulgencio Castañar)
Los pueblos dichosos, las mujeres honradas y las comedias fáciles no tienen historia.
Margarita, Armando y su padre era una comedia fácil… y ya nada queda por contar.
En el mes que siguió a lo que ya queda contado, ocurrieron en Madrid dos hechos casi simultáneos: la proclamación de la República y el estreno de Margarita, Armando y su padre. Yo sólo soy responsable del último.
El público recibió con gusto, pero reservado, el primer acto; con calor, el segundo; en el tercero, la escena de la separación transcurrió entre murmullos de elogio, y al bajar el telón se aplaudió ya sin reservas, largamente; el cuarto acto redondeó el éxito.
(Enrique Jardiel Poncela)
Los tres personajes, clásicamente románticos, de La Dama de las Camelias, vine ahora, en la comedia de Jardiel Poncela en ambiente distinto de aquel tan fuertemente romántico en que nacieron: ¿cómo reaccionan a las excitaciones de ese ambiente nuevo?
He aquí un problema psico-social interesante que podría ser tratado en muy diversos tonos y Jardiel Poncela trata, naturalmente, con pluma humorística.
Esto le permite no llegar a la solución definitiva: el teatro, aún siendo, como algunos quieren, un laboratorio de sociología experimental, no vendrá nunca obligado a dictar leyes ni normas de vida, sino a recoger y presentar artísticamente los datos indispensables para llegar a ese fin.
Lo que desde el punto de vista de la forma importa, es decir, que Jardiel ha construído y hablado con su comedia hábil y graciosamente, sin ajustarse demasiado a los convencionalismos usuales y con un humorismo de buena ley, que si algunos pueden juzgar atrevido, nunca es cínico ni descocado.
(Alejandro Miquis)
lunes, 14 de noviembre de 2011
Sainetes deportivos (teatro irrepresentable) - Datos técnicos
Sainetes deportivos [Teatro irrepresentable]
- La olimpiada de Bellas Vistas
Sainete deportivo.
Nº de personajes: 7 [Ernestina, Esteban, Joaquina, Lucinio, Orestes el Siete Picos, Pepe el Melancólico, Víctor]
Escenario: Jardín de un merendero.
Época: Actual. Las cinco de la tarde. Verano.
Argumento: Un grupo de amigos se "entrenan" en el juego de la rana con el fin de competir en unas pruebas que se celebrarán en el barrio de Bellas Vistas, cuando aparecen tres personajes, ante los que hacen una exhibición.
Comentario: Obra muy chusca y escasamente dramática, aunque no faltan los detalles chispeantes, basados sobre todo en el juego de palabras. El lenguaje castizo empleado por alguno de los personajes resulta francamente desafortunado.
Publicaciones:
- "Aire Libre", hacia 1925.
- Exceso de equipaje, Biblioteca Nueva, 1943.
- Obras completas, AHR.
- Tadeo, el grecorromano
Sainete deportivo.
Nº de personajes: 3 [Dolores, Ponciano, Tadeo]
Escenario: Comedor de una casa pobre.
Época: Actual. Dos de la madrugada.
Argumento: Tadeo, luchador profesional y hombre de ciento treinta y seis kilos, viene de pelear contra un yugoslavo y explica a su esposa y a un amigo los pormenores de la pelea.
Comentario: A pesar de su brevedad, no faltan los rasgos de ingenio, sustentados en el juego de palabras y en las exageraciones semánticas.
Publicaciones:
- "Aire Libre", hacia 1925.
- Exceso de equipaje, Biblioteca Nueva, 1943.
- Obras completas, AHR.
- El novio de la Benigna
Sainete deportivo.
Nº de personajes: 2 [Benigna, Melanio]
Escenario: Cocina que tiene de todo y que sirve también de comedor, de salón, de hall, de despacho, de cuatro de baño y de gabinete.
Época: Actual. Ocho de la noche.
Argumento: Una chica, que se ha hecho novia de un boxeador, explica a su padre qué es el boxeo.
Comentario: Tiene algunos pasajes ingeniosos, aunque en general resulta poco creíble que el padre desconozca los pormenores de dicho deporte.
Publicaciones:
- "Aire Libre", hacia 1925.
- Exceso de equipaje, Biblioteca Nueva, 1943.
- Obras completas, AHR.
- El "once" del Amaniel F.C.
Sainete deportivo.
Nº de personajes: 11 [Antonino, Avelino, Ceferino, Florentino, Lino, Marcelino, Regino, Sabino, Saturnino, Severino, Silvino]
Escenario: Habitación de la casa-comité donde acostumbran a reunirse los socios del club.
Época: Actual. [Hacia las doce y media de la mañana].
Argumento: Los miembros de un humilde equipo de fútbol se reúnen para tratar acerca del próximo partido.
Comentario: Al igual que en otras piezas de esta serie, el lenguaje castizo estropea un poco el resutado final, aun cuando contiene algunos golpes humorísticos bastante acertados.
Publicaciones:
- "Aire Libre", hacia 1925.
- Exceso de equipaje, Biblioteca Nueva, 1943.
- Obras completas, AHR.
- La natación de Anastasio
Sainete deportivo.
Nº de personajes: 3 [Adelcisa, Anastasio, Cosme]
Escenario: Rellano de la escalera de una casa de vecindad.
Época: Actual.
Argumento: Un hombre se pasa el día nadando en una tina de agua con intención de atravesar el Atlántico y ganar con ello mucho dinero.
Comentario: El ingenio escasea en esta breve pieza, escrita emplendo lenguaje castizo.
Publicaciones:
- "Aire Libre", hacia 1925.
- Exceso de equipaje, Biblioteca Nueva, 1943.
- Obras completas, AHR.
- El "gran premio" de la Arganzuela
Sainete deportivo.
Nº de personajes: 7 [Ceferina, Cipriano, Gorgonio, Jerónimo el de la Gota, Lorenzo, Salustio, Salvador]
Escenario: Solar rodeado de viviendas humildísimas, en el centro del cual hay una pista de hipódromo.
Época: Actual. Otoño. Las seis de la tarde.
Argumento: Se celebra una carrera hípica de barrio, cuyo premio es, sin exagerar, un panecillo con el peso exacto ofrecido por un aficionado y ex-repartidor de leche.
Comentario: Lo más reseñable de la pieza es, sin duda, el nombre de los caballos que se supone van desfilando por la pista.
Publicaciones:
- "Aire Libre", hacia 1925.
- Exceso de equipaje, Biblioteca Nueva, 1943.
- Obras completas, AHR.
LA CRÍTICA HA DICHO:
El lenguaje teatral de estas composiciones presenta formas sainetescas evolucionadas que competían en su época, con la comedia burguesa, la comedia poética, el drama testimonial y el teatro de circunstancias. Cuenta con unos rasgos específicos que afectan a varios aspectos: temas, desarrollo del argumento, realismo, moralismo y creación de situaciones disparatadas.
En los temas cabe destacar la constante presencia de la búsqueda de la felicidad individual (con el entrenamiento de un equipo de jugadores de rana, la superación del mancillamiento del honor de un equipo de fútbol o la búsqueda de una mejor vida de pareja que realiza un nadador); de la felicidad colectiva (con las apuestas de un vecindario en una carrera de caballos); y de la defensa del amor romántico sobre todo tipo de avatares como la salvación de un matrimonio sobre los celos y el noviazgo con un boxeador ante la oposición familiar.
El desarrollo del argumento de los seis sainetes se caracteriza por su breve duración y por la presencia de una única acción principal, que evoluciona linealmente con pequeños conflictos.
El realismo es constante en los personajes y en los escenarios donde tiene lugar la acción. Los personajes son tomados del natural, pero a diferencia de la literatura deportiva del momento no presentan los rasgos de donjuanismo y esnobismo con que eran generalmente caracterizados. Aparece un elevado número de personajes, entre tres y once, que obliga a una leve definición de sus papeles en las obras. Los escenarios donde se desarrolla la acción responden a una caracterización de los barrios populares del Madrid de los años veinte: Arganzuela, Tetuán y Bellas Vistas. Se suceden acciones hilarantes en el jardín de un merendero, en el comedor de una casa y el rellano de su escalera, en una cocina, en la supuesta sede social de una entidad deportiva, en la tina de agua de un patio de vecindad y en un solar.
El moralismo se halla en la relación de pareja y en el fracaso de los tramposos en las apuestas de carreras de caballos, con la aparición de un milagro redentor a última hora.
La creación de situaciones disparatadas afecta al continuo recurso a chistes y a las exageraciones. Los primeros son provocados por diversos juegos de apariencias, dobles sentidos y malentendidos entre personajes. Las exageraciones están condicionadas por situaciones cómicas cuyo origen es un disparate que se intenta aclarar posteriormente: el ojo saltado en el entrenamiento olímpico de juego de la rana, el novio boxeador, la reunión del equipo de fútbol para aceptar un reto, la riña conyugal por las aficiones a la natación en una tina y la carrera de caballos en un solar.
(Jesús Castañón)
viernes, 21 de octubre de 2011
La "tournée" de Dios - Datos técnicos
LA "TOURNÉE" DE DIOS
(novela casi divina)
Escrita entre el 2 de marzo y el 12 de junio de 1932 en los siguientes lugares de Madrid: café Gijón, café Recoletos, café Jorge Juan, café Roma y café Europeo.
Estuvo prohibida por la censura, tanto por parte republicana (por considerarla propaganda beata), como por el régimen franquista (por entender que atacaba a la religión).
Argumento: Se reúnen dos asuntos o argumentos distintos sólo unidos tangencialmente; por un lado, el viaje que realiza Dios a la Tierra, lo cual tiene lugar en un lugar cercano a Getafe; y por otro, la historia del matrimonio entre el novelista Federico Orellana y la actriz Natalia Lorzain, si bien estos personajes apenas tendrán relación con la llegada de Dios, salvo en el momento en que le piden, a través de terceros, que salve a su hijo, lo que finalmente no sucede, pues el niño acabará muriendo.
Estructura:
Dedicatoria / Prólogo en mesa revuelta / Libro Primero: Dios anuncia su tournée (capítulo 1 a 23, excepto el 21) / Libro segundo: Dios comienza su tournée (capítulo 25 al 50) / Libro tercero: Dios renuncia a su tournée (capítulo 21 y 51 a 58) / Epílogo: Adiós a Dios
Personajes principales:
Dios: Es un ser humilde y a la vez enorme, no necesariamente identificado con el ser humano.
El Papa: Es escéptico con las apariciones que Dios le hace, pero se tiene que rendir a la evidencia cuando todo el mundo puede comprobarlo a través de los milagros que realiza.
Federico Orellana: Famoso novelista, casado con Natalia.
Natalia Lorzain: Actriz y esposa de Federico.
Perico Espasa: De verdadero nombre Pedro Cadafalch, es director de un periódico y amigo de Federico.
Doctor Flagg: El mismo que aparece en Amor se escribe sin hache, médico y mentiroso compulsivo.
Publicaciones:
La “tournée” de Dios (novela casi divina), Biblioteca Nueva, col. Grandes Novelas Humorísticas, Madrid, 1932 (1ª), 1933-34 (2ª), 1936 (3ª), 1937 (4ª), 392 pps.
La “tournée” de Dios, Pax, Santiago de Chile, 1937.
La “tournée” de Dios, El Libro Perfecto, México, 1951.
La tournée de Dios, Juventud, Buenos Aires, 1953.
La "tournée" de Dios (novela casi divina), Latino Americana, México, 1957, 1959, 1962, 1963, 330 pps.
La “tournée” de Dios, Suratlántida, Montevideo, s.f., 368 pps.
La “tournée" de Dios, Continental, México, 1961, 336 pps.
La "tournée" de Dios, AHR, col. 4 al año, Barcelona, 1965, 1968, 422 pps.
La “tournée” de Dios, en Obras completas, AHR, 1973.
La "tournée" de Dios, Círculo de Lectores, Barcelona, 1976, 351 pps.
La "tournée" de Dios, Salomón Hermanos, Buenos Aires, enero de 1978, 326 pps.
La "tournée" de Dios, Planeta, Barcelona, 1979, 403 pps.
La “tournée” de Dios, Plaza & Janés, col. Al Monigote de Papel nº 7, Barcelona, febrero 1981, 1985, 1987, 317 pps.
La “tournée” de Dios, Plaza & Janés, col. Gran Reno nº 69, Barcelona, septiembre 1985, 317 pps.
La "tournée" de Dios y Amor se escribe sin hache, AHR, Barcelona, 1981.
La "tournée" de Dios y Amor se escribe sin hache, Mundo Actual de Ediciones, Barcelona, 1980, 1981, 633 pps.
La “tournée” de Dios, (ed. Luis Alemany), Biblioteca Nueva, 1989, 1996, 2000, 2003, 2005, 476 pps.
La tournée de Dios, Temas de Hoy, col. Clásicos del Humor, Madrid, 1998, 451 pps.
La “tournée” de Dios (ed. facsímil, introducción de Mª José Conde Guerri), Biblioteca Nueva, Madrid, 2001, 32 + 411 pps.
La tournée de Dios, Biblioteca Nueva, Madrid, 2003, 472 pps.
La tourneé de Dios, Blackie Books, Barcelona, 2010, 487 pps.
Traducciones:
- Inglés: The tour of God
- Portugués: Ramalho Vecchi, ed. Vecchi, Rio de Janeiro
Adaptaciones Cinematográficas:
La “tournée” de Dios
A principio de los años 70 existió al parecer un proyecto de adaptar la novela al cine, que estaría dirigida por Manuel Summers, proyecto que finalmente no se llevó a cabo.
LA CRÍTICA HA DICHO:
En Obra inédita Jardiel se pregunta qué ocurriría si Dios fuera en realidad Satanás. Si la respuesta resultara afirmativa, concluye: «Se explicaría este antro de miseria, de enfermedad y de muerte de todo que es el Mundo». La explicación no llegará nunca y el indiscutible deseo de trascendencia del autor que le llevó a interesarse durante mucho tiempo por el espiritismo quedó sin respuesta válida, al menos en los textos. Es evidente que Jardiel produce un efecto continuado que va de la hilaridad a la amargura. La crítica ha destacado su originalidad y sus mecanismos de creación pero no se ha detenido en la crueldad como elemento fundamental en la escritura del madrileño.
La crueldad está en la base del universo representado y la lectura de La tournée de Dios lo confirma con creces. Existe verdadera complacencia en el sufrimiento de los otros, aunque bajo la capa del absurdo y no como placer estricto del agente de los desastres. La huida de Jardiel por la escritura es una catarsis que no purga las pasiones sino que es perplejo reconocimiento del absurdo.
La crítica acepta que el dios de la novela es el del Antiguo Testamento, el del Diluvio, el que hizo llover fuego sobre las ciudades condenadas. No hay Redención posible; de hecho, Dios acepta su paternidad sobre Jesús y acusa a la humanidad de asesina pero no sigue el razonamiento de la salvación y, de esta manera, el sacrificio de Jesús queda como esfuerzo vano con lo que las puertas de la esperanza permanecen cerradas para el hombre. Quiero destacar que Dios afirma que viene a la Tierra revestido con los rasgos comunes al simple ser humano y juega como le place con esa aparente dualidad y, desde este planteamiento, el principio de contradicción de Jardiel consigo mismo se puede rastrear muy bien. Este dios es cruel sin paliativos a los ojos de la humanidad que creó, aunque su lógica de actuación, por axioma, es externa a este aspecto.
La comunicación entre Dios y sus criaturas está rota desde el principio y sólo las lágrimas sobre las ruinas de la plaza de toros que, por cierto, duran treinta minutos de llanto divino, sin olvidar que previamente la plaza ha reventado por la aglomeración y hay cuatrocientos muertos y mil seiscientos veinte heridos más, aplastados o magullados, dulcifican falsamente una expresión cuyo estado natural es el aburrimiento y el hastío. Las lágrimas no ocultan la crueldad. Dios hablará en un paisaje de ruinas y desolación muy acorde con el mensaje que va a lanzar a esa masa a la que Jardiel despreciaba en lo más íntimo. En mi opinión, este Dios es mucho más que el dios mosaico, es la encarnación del propio absurdo en la lógica cruel que concluye en la soledad de todos como realidad; esa soledad hostil es la única verdad.
Dios creó arbitrariamente, igual que lo hace el arte. La amargura de la novela no deja resquicio y su ambiente obsesivo se va espesando, ganando grosor y la superficie textual antes abierta a la carcajada deja paso a la sonrisa forzada hasta concluir en una mueca. La ley de relación proporcional se invierte. Todo contribuye a ello porque la deformación esperpéntica, la acumulación de recursos hiperbólicos, la presencia de elementos gráficos, la sátira de las instituciones y la burla articulan un texto de total verosimilitud en la intención del autor, explícita sin lugar a duda. Nunca Jardiel fue más serio y pocos ejemplos se pueden encontrar más terribles que esta novela en nuestra literatura.
(Antonio Garrido Moraga)
* * *
La tourneé… está calificada por el poeta Eugenio de Nora como "la más negra y concienzuda irreverencia" y es, sin duda, la más polémica de todas sus obras. Trata de Dios. De la tourneé que Dios hace por España cuando decide descender de los cielos. Trata de Dios. Del Dios cristiano que no sabe hablar hebreo, que se cuela en los trenes y que se abre paso entre la multitud que le aclama con una ametralladora. Pero Dios para Jardiel no es más que un ser humano, un hombre como cualquier otro –quizás un poco más gafe-, sin pretender en ningún momento ser antirreligioso porque "de ir contra alguien", dijo, "este libro va contra la Humanidad, porque la Humanidad está como una cabra".
(Juan Leyva Salmerón)
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Quizá sea La tournée de Dios la obra de Jardiel que ha despertado un mayor interés en la crítica, ya a favor, ya en contra. Unos han hecho hincapié en su irreverencia, en las blasfemias que contiene, otros han hecho notar que “representa el mayor esfuerzo intelectual de Jardiel para elevarse a un humorismo trascendental, preludiando una evolución que se anunciaba semejante a la de W. Fernández Flórez”.
¿Qué es La tournée...? Lo primero que nos llama la atención al comenzar a leer la novela es la enumeración anárquica, al parecer, de los capítulos. Tratándose de un humorista, el primer pensamiento que nos hacemos es el de que se trata de un motivo cómico, sin embargo, esta ordenación, como explica Jardiel, es cronológica. Es decir: el capítulo 21 se encuentra entre el 55 y el 56, pero, como sucede antes del 22, lleva el número que le debía corresponder en el tiempo. Ciertamente no se trata de ninguna novedad en cuanto a la forma de novelar, sin embargo, esta numeración nos ayudará a encontrar una de las claves de la novela, no ya en lo que se refiere al vaivén del tiempo, sino en lo que respecta a la técnica narrativa y la estructura de la obra.
(Manuel Ariza Viguera)
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La tournée de Dios (1932), novela “casi divina”, representa un intento vanguardista socio-teológico de ofrecer, gracias a un súbito arranque –la milagrosa aparición de Dios a los hombres de este siglo-, una situación impensable seguida de otra, lógica, pero llena de absurdos inacabables: el frenesí y falso fervor desatados en una nación tradicional y oficialmente cristiana ante la anunciada vuelta de Dios a la Tierra seguidos del desencanto, rechazo y olvido final de las gentes hacia su Hacedor. Se trata, indudablemente, de una obra humorística construida sobre un tema de enorme seriedad, pero que, por su frivolidad aparente, es también pieza literaria que ha encaminado a muchas y muy diferentes interpretaciones y conclusiones. Por ello, mientras unos ven en la novela irreverencia y tendenciosidad, otros la encuentran llena de una profundidad moral capaz de actuar como revulsivo contra la inautenticidad. La amarga y silenciosa retirada de un Dios que se niega a hacer milagros y que, olvidado de todos, sube al tren que le reintegra a su misterioso origen y destino, puede tomarse como la respuesta silenciosa que el “personaje divino” y su humorista dan al hombre masa que pregunta, pide y acusa; que, codo con codo con su prójimo desconocido, intenta rellenar con vacío su vacío esencial; que, feliz un momento por desear algo, al siguiente ya está dispuesto a despreciarlo y rechazarlo como un juguete roto: como hacen las criaturas de Jardiel, dispuestas a amar y escuchar la voz que, al descomponerse y hacerse apocalíptica y acusadora, deja de complacerlas. Pocas veces por el camino del humor más disparatado, una nación, una ciudad y unas gentes disparatadas se han transformado en símbolos de la puerilidad y la estulticia, de la inconsecuencia e irresponsabilidad de los hombres.
(Emilio González-Grano de Oro)
* * *
El único interés de esta historia [paralela], que ocupa prácticamente la mitad del libro, radica en la coincidencia que supone con la propia biografía del autor, como comprobará quien lea el prólogo de «Una noche de primavera sin sueño» y algunos otros testimonios, este es el relato de su idilio con Josefina Peñalver y su posterior ruptura, aunque, naturalmente, amañado en la novela, pues aquí es Federico el que rompe las relaciones y en la realidad fue Josefina la que se marchó con un intérprete de tangos argentinos.
(Carmen Escudero)
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La tournée de Dios
lunes, 19 de septiembre de 2011
El truco de Wenceslao (Datos técnicos)
El truco de Wenceslao
Sketch lírico con música de Felipe Orejón.
Figura entre las obras de Jardiel en la Sociedad General de Autores.
Estreno: Por la compañía José Campúa en el teatro Romea de Madrid el 24 de diciembre de 1925
Intérpretes: Ramper, Lepe, las actrices Vázquez, Fontalba y González, y las chicas del Romea.
La crítica ha dicho:
1) “El truco de Wenceslao” es algo sensacional que puede ver en Romea por la compañía de “sketchs”. Ayer obtuvo un éxito clamoroso de libro y música. Jardiel Pomela [sic] y el maestro Orejón han acertado plenamente, y Ramper, Lepe y las chicas de Romea, deliciosos.
(El Imparcial, 25 de diciembre de 1925)
2) Jardiel Poncela y el maestro Orejón han obtenido un nuevo triunfo con el “sketch” El truco de Wenceslao, cuadrito sainetesco con mucha gracia y música castiza, en que Ramper y Lepe, en unión de las señoritas de conjunto, hacen las delicias de la concurrencia y se ganan a conciencia el pavo y el turrón.
(El Imparcial, 26 de diciembre de 1925)
3) El truco de Wenceslao es un verdadero sainete, sacrificado por su autor al reducirlo a las dimensiones de un sketch; bien es verdad que la generosidad de Jardiel obtuvo por parte del público la reciprocidad más halagüeña, pues subrayó con francas carcajadas los graciosos chistes que con abundancia esmaltan el diálogo, todo él ocurrente y chispeante. El maestro Orejón ha escrito cuatro números ligeros y agradables, que sirven perfectamente las situaciones del libro.
(La Voz, 25 de diciembre de 1925)
viernes, 29 de julio de 2011
Tú y yo somos tres - Datos técnicos
TÚ Y YO SOMOS TRES
Comedia psicoilógica en dos actos.
Nº de personajes: 15 (6 femeninos + 9 masculinos).
[Matilde, Manolina, Dominga, Feliciana, Úrsula, Benigna // Alberto, Rodolfo, Adolfo, Martínez González, Pajares, Gumersindo, Lóriga, Rebollo, Raimundo].
Escenario: Salita en una casa de Madrid situada en la calle de Ferraz nº 47, 6º piso.
Época: Actual.
Secuencia temporal: Acto 1º, primavera, por la mañana. Acto 2º, una semana después, de día.
Sinopsis: Plantea un divertido caso de siamismo.
Argumento: Una mujer se ha casado por poderes con un hombre al que ha visto sólo por fotografías. Cuando llega el día de conocerle en persona, descubre que está unido por el brazo a un hermano siamés y, en pleno delirio, trata de suicidarse tirándose por la ventana de su casa, aunque milagrosamente salva la vida. La posterior separación física de los hermanos, lejos de solucionar el problema, lo agrava, dando lugar a situaciones de gran comicidad.
Desarrollo de las escenas:
[Acto 1]
Manolina ha quedado colgada de la fachada de un edificio y los bomberos tratan de rescatarla. Colaboran también el personal doméstico, parientes, el portero de la finca, y hasta un periodista que pasaba por allí, pues ese mismo día hay un incendio enorme en otro lugar, que tiene ocupados a un montón de operarios. Entra Matilde, prima de la accidentada, y Raimundo, padre de ésta, dando ánimos pero sin arrimar el hombro. Matilde telefonea a Alberto, su novio, que trabaja en un hospital, para ponerle al corriente de la situación de su prima: se ha caído a la calle al sacar la jaula del loro, justo el día que llegaba su esposo de América, a quien aun no conoce, pues se han casado por poderes. El periodista aprovecha para tomar nota de todo. Entran a Manolina por la ventana, aun inconsciente. Raimundo quiere ofrecer un agasajo a los bomberos, que éstos no aceptan y se marchan. Surgen las dudas sobre si ha podido tratarse de un intento de suicidio. Las criadas corroboran la hipótesis, así como Alberto, que llega y reparte instrucciones a los presentes. Se interroga a las criadas y sabemos que Manolina ha ido a esperar a su esposo a la estación y ha vuelto desencajada y fuera de sí. Alberto sabe los motivos, pues el propio esposo, Rodolfo, ha hablado con él y está esperando en la calle. Hace prometer a todos que nadie va a contar nada, so pena de 'abrir' a quien lo haga. Desvela por fin que el esposo de Manolina tiene un hermano siamés. Revuelo general y preocupación por la suerte de Manolina, de quien todos dependen económicamente. Ésta por fin vuelve en sí y cuenta su desgracia al periodista, quien sin embargo ya estaba enterado de todo. Explica sus circunstancias vitales desde la infancia, cómo conoció a Rodolfo y se casó con él sin haberle visto, cómo fue a esperarlo a la estación, etc. Les anuncia su intención de ingresar en un convento y dejar su fortuna al cuerpo de bomberos. Consternación general ante este último anuncio. Empieza a tirar cosas por el ventanal y sale. Alberto ve un rayo de esperanza de que todo se arregle. Martinez sale a buscar a los siameses, que llegan moviéndose y hablando de forma idéntica. Presentaciones. Comentarios sobre su forma de vida y su intención de regresar a Chile. Manolina se desespera al ver que Rodolfo y Adolfo no son capaces de hacer nada por separado. Alberto propone separarlos mediante cirugía, y se los lleva a una clínica mientras los siameses están concentrados en la lectura de una novela policiaca.
[Acto 2]
Martínez llega a la casa y encuentra a todos alterados y a Rodolfo, ya separado de su hermano, en plena crisis de histeria y riendo. Gumersindo, el portero, toscamente disfrazado, se cuela también y conversa con Martínez sobre su reciente afición a las novelas de detectives. Cuando los habitantes de la casa se dan cuenta de la presencia del portero, se hacen los dormidos hasta que se marcha. Queda solo Martínez con Manolina, y ésta le cuenta que su esposo ha estado borracho sin beber, porque desde la separación las percepciones de los dos hermanos se han alterado, y el uno padece lo que le pasa al otro y viceversa. Y que Adolfo lleva una vida disoluta, de juerga en juerga. Además, aun separados, los hermanos hablan a medias y no se ponen de acuerdo. Entra Rodolfo, sonámbulo, seguido del resto de la familia. Martínez prueba a darle dos tremendas bofetadas, que Rodolfo no parece acusar, pues le han debido de doler al hermano ausente. Despierta y conversa con ellos, pero su voz se entrecorta. Llega Alberto, que trae a Adolfo, también inconsciente. El portero trata de colarse en la casa de nuevo y es arrojado por la escalera. Hablan los dos hermanos a la vez y discuten. Entra el doctor Lóriga, que ha sido avisado anteriormente, y por su parecido con el portero, es también arrojado por error escaleras abajo. Quedan solos los dos hermanos, que siguen discutiendo, llegando a las manos, pero cada uno se pega a sí mismo para que le duela al otro. Traen a Lóriga maltrecho, y explica que va a someter a uno de los hermanos a sugestión mental para que cesen las interferencias de pensamiento y palabra. Gumersindo regresa disfrazado de doctor y lo confunden con Lóriga, a pesar de lo cual tampoco consigue enterarse de lo que acontece, mientras que el experimento funciona con éxito y los hermanos alcanzan por fin la separación total de las mentes.
Comentario: Comedia de puro entretenimiento, donde los recursos humorísticos son de lo más variado y sorprendente, empezando por el mismo planteamiento de la situación de base -el de los hermanos siameses-. Incluso la dramática escena del rescate con que se inicia la obra, lejos de producir angustia o preocupación, logra arrancarnos la sonrisa, debido a la forma en que Jardiel la plantea y a cómo se desenvuelven los personajes. En ningún momento se pierde el interés, y las situaciones cómicas fluyen sin pausa a lo largo de los dos actos. Excelentes son los juegos de palabras, en especial el que construye con 'las horas' y 'las gotas' que una paciente ha de tomar como medicamento. Y en medio de ese tono desenfadado que caracteriza toda la pieza, no falta el momento apto para la lírica, cuando la protagonista describe los efectos del amor y se lanza a unos largos parlamentos llenos de poesía, con los que su autor demuestra un verdadero dominio de la técnica del monólogo.
Hay personajes bien construidos: Gumersindo, Martínez, Dominga, o el mismo Rodolfo, y otros, como Úrsula o Matilde, que pasan sin pena ni gloria. De Raimundo quizá también cabría esperar algo más durante el segundo acto. Y cómo no, para la galería de médicos se incorporan dos nuevos miembros, que por esta vez resultan bastante competentes, característica sin embargo poco frecuente en las comedias de Jardiel.
Quizá no resulta creíble que los dos hermanos hayan permanecido 30 años unidos únicamente por el brazo, o que su presencia se quiera ocultar para evitar el acoso de la prensa. En cambio, las consecuencias mentales de la separación de los siameses es un asunto tratado de forma magistral.
En suma, se trata de una comedia ingeniosa, amena y brillante.
Estreno: Por la compañía titular en el teatro Infanta Isabel de Madrid el 16 de marzo de 1945, alcanzando las 100 representaciones. Y posteriormente en Barcelona (teatro Barcelona), el 13 de junio de 1945.
Reparto: Irene Caba Alba (Dominga), Remedios Albelda (Feliciana), José Mª del Val (Martínez González), Isabel Ortega (Úrsula), Milagros Sánchez (Benigna), José Mª Yols (Pajares), Francisco Alarcón (Gumersindo y Lóriga), Rafael Torres Esquer (Rebollo), Emilio Gutiérrez (Raimundo), Purita Martínez (Matilde), Isabel Garcés (Manolina), Luis García Ortega (Alberto), Ángel de Andrés (Rodolfo), Gregorio D. Valero (Adolfo).
Crítica del estreno: El público rió 109 veces en el primer acto y 66 en el segundo. Los aplausos sonaron 3 veces durante el estreno.
Otros montajes posteriores:
- 1963: Lugo. Compañía “La Farándula” (aficionados).
- 2 abr 1972. Teatro Arniches. Dirección: Ramón Ballesteros. Decorados: Jesús Quirós. Intérpretes: Mercedes Lezcano, Carmen Lozano, Terele Pávez, Rocío Paso, Teófilo Calle, Luis Barbero (Gumersindo y Lóriga), Miguel Armario, Luis Varela, Antonio Vico, Guillermo Montesinos, Alicia Hermida, etc.
- 3 mar 1992: Teatro Albéniz. Dirección: Ángel Ruggiero. Escenografía: Ramón Sánchez Prats. Intérpretes: Natalia Dicenta (Manolita), Ángel de Andrés López (Martínez González), Paco Peña (Raimundo), Gaspar Cano (Alberto), Victoria Enguidanos (Matilde), Ángel Pardo (Rodolfo), Paco Barbero, Mercedes Alabau, Isabel Carmona, etc.
- 14 jul 2004: Jardines del Galileo. Dirección: Manuel Canseco. Intérpretes: Luis Varela, Paco Racionero, África Gozalbes, Paco Hernández, Joan Llaneras, Paloma Paso Jardiel, Cristina Palomo, Sergio Otegui, etc.
Adaptaciones cine:
Tú y yo somos tres (1961). Dirección: Rafael Gil. Guión: Rafael García Serrano. Intérpretes: Analía Gadé, Alberto de Mendoza, José Rubio, Ismael Merlo, Katia Loritz, Licia Calderón, José Luis López Vázquez, Manolo Gómez Bur, José Isbert, Ángel de Andrés, Gracita Morales, Julia Gutiérrez Caba, Matilde Muñoz Sampedro, etc.
Adaptaciones TV:
1) Programa: Teatro de humor. Fecha de emisión: 19 jun 65. Intérpretes: Valeriano Andrés, Rafaela Aparicio, Ignacio de Paul, Joaquín Pamplona, etc.
2) Programa: La Comedia. Fecha de emisión: 25 oct 1983. Guión y realización: Gustavo Pérez Puig. Intérpretes: Jaime Blanch (Adolfo), Manuel Galiana, Carlos Larrañaga (Rodolfo), Ismael Merlo (Raimundo), María Garralón, Manuel Tejada, Luis Barbero, Margarita Calahorra, Marta Puig, Encarna Abad, Carmen Merlo, Francisco Gambrea, Damián Velasco, etc.
Publicaciones:
- Tú y yo somos tres, Fantasía (Semanario de la invención literaria) nº 26, Madrid, 1945, 64 pags.
- Tú y yo somos tres, Biblioteca Teatral nº 79, Madrid, 1946, 71 pps.
- Agua, aceite y gasolina y dos "mezclas" explosivas más, Biblioteca Nueva, 1946, 2006.
- Tú y yo somos tres, Biblioteca Teatral nº 79, Madrid, 1946, 71 pps.
- Agua, aceite y gasolina y dos "mezclas" explosivas más, Biblioteca Nueva, 1946, 2006.
- Obras completas, AHR, 1958, 1960, 1963, 1965, 1967, 1969, 1970, 1971, 1973.
LA CRÍTICA HA DICHO:
Hay en esta obra de Jardiel algo que destaca sobremanera: la generosidad, quizá fruto de su fecundidad de ingenio, del autor. En vez de ir dosificando con “suspense”-cuando él escribió no inventado- una situación que de por sí serviría para escribir una comedia, “destripa” rápidamente la trama de la misma (los dos siameses) y, rico, en ideas, comienza a complicar más y más lo que está sucediendo en el escenario, hasta el punto de llevar al agotamiento mental a un espectador no siempre preparado para recibir tan a manos llenas varias cosas, a saber: inteligencia, talento, humor, gracia a todos los niveles, argumento sobre argumento, ideas...Hay que ver, no una, sino varias veces, en la seguridad de que en cada ocasión le encontraremos matices nuevos, cada pieza de Jardiel.
(de un programa de mano)
¬ ¬ ¬
No es una de las comedias históricas de Jardiel; ni antológica. Sirve, en cambio, para ver, como en un modelo abultado, todos sus hallazgos teatrales y también muchos de sus defectos. La rapidez de entrar en una situación desde el momento mismo de levantarse el telón, la forma de resolver de manera original la inevitable escena de antecedentes, la entrada de lleno en la presentación y el nudo de una manera original, las dificultades para los enredosos desenlaces, la insistencia en repetir todo tres veces (una, porque hay que decirlo; otra, para que se entere el público; la tercera, para que lo comprendan los críticos, decía él) que le hace tan reiterativo y a veces tan pesadote; el honrado deseo de hacer que lo inverosímil tenga una justificación...
(Eduardo Haro Tecglen)
¬ ¬ ¬
El autor califica a su nueva producción de “comedia psicoilógica”, no sólo por hacer un juego de palabras, en contraste con la engolada y pedante denominación de comedias psicológicas que algunos “talentos” dan a sus engendros, sino también para sugerir que no es en el plano de la corriente y moliente verosimilitud donde él busca la fuente de su inspiración y el efecto y resorte seguro, la espiral del muelle agilísimo, para su gran teatro, escrito con la intención de abrir caminos libres a la fantasía, de hacer reír y sonreír. [...]
En torno a la situación amorosa que centra la trama, tan divertida como la mejor de sus anteriores obras, rondan y pululan los magníficos tipos de raíz cómica incomparable que hace nacer Jardiel en todo el curso de la acción de sus comedias: el ayudante del cirujano, el periodista entusiasmado con su profesión hasta excesos casi infantiles, como lo somos todos los que trabajamos en los diarios; el portero a quien, como a Don Quijote los libros de Caballería, le sorben el seso las novelas policiacas -gran vicio de nuestro siglo-; la doncella aturullada de inconfundible personalísimo sello jardielesco; el caballero que habla con gran lujo de adjetivos, sutil caricatura de tantos de nuestros pedantes contertulios; los bomberos filosóficos, en contraste graciosísimo con su arriesgada profesión, y el doctor que tiene debilidad por las mujeres rubias, aun en medio de los más agudos problemas de su carrera...
(Alfredo Marqueríe)
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